La acción de este film arranca en el año 1884, cuando la vida de varias mujeres de diferentes clases sociales se entrelazan en Madrid, en una ciudad marcada por la miseria moral. Así, dos hermanas, Teresa y Candela, procedentes de un pueblo, llegan a la ciudad buscando una vida mejor, pero pronto su falta de recursos les hace caer en las garras de gentes sin escrúpulos. Paralelamente, María Ana Allsopp, una joven aristócrata mexicana afincada en Madrid, experimenta un vacío en su vida, a pesar de su posición desahogada, que le lleva a interesarse por las mujeres marginadas, más aún cuando conoce al sacerdote Francisco de Asís Méndez. A esa noble, pero peligrosa causa, decidirá dedicar su vida.
Bajo ese título se encuentra la calle que fue el primer lugar donde la Orden de las Trinitarias empezó a recoger y a ayudar a las mujeres de la calle, en el último cuarto del pasado siglo XIX. Estas religiosas sí que entendieron lo que debiera ser el feminismo real: luchar por conseguir la dignidad y los derechos fundamentales de las mujeres más desfavorecidas que, entonces y ahora, eran víctimas de la explotación, de las redes de prostitución o, si lo prefieren, de la trata de blancas que las cosificaban.
El director Pablo Moreno es ya un referente en nuestro país dentro del cine religioso por su sensibilidad al narrar episodios o vidas ejemplares ocurridas en España. De él son películas tan recomendables como Un Dios prohibido, Red de libertad o Claret, por citar solo algunos ejemplos. Ahora, afronta una historia durísima al retratar un Madrid donde unas mujeres con mucha fe, y no demasiados recursos, decidieron afrontar la tarea de ayudar a otras féminas que no habían tenido oportunidades en la vida. En esa labor, como vemos en la película, se jugaron hasta la vida al luchar contra proxenetas y redes de prostitución. Pero Pablo Moreno no deja su denuncia ahí, sino que también critica la hipocresía de una sociedad que miraba hacia otro lado.
Moreno, también guionista de la película, ha hecho una producción de época muy meritoria, muy bien recreada, a pesar de que siempre trabaja con presupuestos pequeños, en la que ha sabido imprimir la emoción necesaria en algunas escenas clave. Un relato que, como han dicho sus responsables, habla de justicia, libertad, redención y de la posibilidad de un nuevo comienzo. Y a pesar de lo que cuenta, no cae en la sordidez, incluso en las escenas más duras.
En esta producción de reparto coral se mezclan intérpretes jóvenes con otros veteranos. Paula Iglesias es la protagonista del largometraje, junto a Assumpta Serna, Javier Godino, Jasmina G. Pizarro y Carmen Izquierdo, así como Carlos Iglesias, Francesc Albiol o Eloísa Vargas.
Por cierto, el pasado 4 de marzo, el director Pablo Moreno, acompañado de una delegación de la película, entregó al Papa León XIV la primera copia del largometraje.
Para: los que quieran contemplar una película sobre mujeres valerosas.