Basada en una extraordinaria historia real, nos narra el viaje de superación de John Davidson aprendiendo a convivir con el Síndrome de Tourette, con la dureza que ello comporta para cualquier ser humano.

Quizás uno de los mensajes publicitarios con lo que se anuncia esta película les asombre: “la película mejor valorada por el público en la historia de Reino Unido”. Y es que, resulta complicado no empatizar con el protagonista real de este film, el activista John Davidson, quien, sacando fuerza de su flaqueza consiguió visibilizar el síndrome que padecía, el de Tourette, al menos en su país. Porque lo que narra Incontrolable es el viaje de superación de ese hombre para aprender a convivir con este síndrome a pesar de sus manifestaciones físicas, tics muy fuertes y sobre todo expresivos contra los demás (insultos, golpes etc…), que eran difíciles de entender y conducían, en la mayoría de los casos, al aislamiento dentro de la sociedad.

El argumento del film sigue los pasos de John desde que era un adolescente normal hasta que se le desataron los primeros síntomas que no fueron bien interpretados ni por su propia madre, y dieron como consecuencia que fuera víctima de bullying en su centro escolar. A partir de aquí, John fue un privilegiado desde el momento en que encontró la ayuda que buscaba en la madre de un amigo que comprendió su sufrimiento y un funcionario municipal que le brindó su ayuda y paciencia en su primer trabajo.

El conocido director Kik Jones (recordado por películas como La Niñera mágica o Mi gran boda griega 2) transmite con sensibilidad, pero también con humor, y esa es una baza fundamental en una película que a priori estaba condenada a ser un verdadero drama, la lucha de este valiente hombre por superar ese síndrome saliendo de casa y haciendo una vida normal a pesar del rechazo que podía experimentar por su complicado comportamiento. Pero definitivamente este film no sería igual si no hubieran encontrado un actor capaz de interpretar a John Davidson. Y ese ha sido el joven actor Robert Aramayo, conocido por series televisivas como El señor de los anillos o Juego de Tronos, que se embarca en una interpretación corporal impresionante para dotar de autenticidad el papel que interpreta, sin duda y como él mismo nos confesaba, el más difícil de su carrera profesional hasta el momento. No es extraño por tanto que consiguiera el Premio Bafta a Mejor actor, superando merecidamente el trabajo de actores famosos de Hollywood como Timothée Chalamet o Leonardo Di Caprio.

Especialmente conmovedor es cómo este hombre fue capaz de reconducir la relación con su madre, a pesar de que esta fue incapaz, por desconocimiento, de atenderlo bien en los primeros momentos.

Para: los que quieran ver una conmovedora historia de superación y de perdón.