La historia que cuenta Caso 137 es ficticia pero toma elementos de hechos reales ocurridos en las violentas protestas de los chalecos amarillos en diciembre de 2018. Con este filme el director Dominik Moll vuelve a tener como protagonistas a miembros de la policía, como ocurrió en su película anterior, 'La noche de los 12', que consiguió, en el año 2023, el galardón más importante de Francia: el premio César a Mejor película.

A Stéphanie, una inspectora de policía de Asuntos Internos, le llega un caso peliagudo: averiguar quién atacó a un joven gravemente herido en una jornada tensa en el curso de unos disturbios en Paris. Algunos indicios apuntan a que pudo haber agentes de la policía que utilizaron la fuerza contra él de forma ilegítima. A más a más, este Caso 137 le tocará especialmente porque la víctima es de su pequeña ciudad natal.

De forma muy realista y pormenorizada, Moll va relatando, paso a paso, toda esa investigación de asuntos internos, especialmente dolorosa para cualquier policía porque tiene que bucear en el comportamiento de otros compañeros que se juegan la vida en muchas situaciones. Ese seguimiento de pistas está muy pegado a tierra, lo que lo hace muy comprensible cuando asistimos a cómo esa respetada investigadora empieza a ser "mirada mal" por otros colegas de profesión incluso por sus mandos por, simplemente, buscar la verdad. De ahí que resulta correcto lo que apuntan sus responsables: que estamos ante una investigación policial marcada por la ambigüedad moral y las zonas grises del sistema. Algo que sin duda interesa como reflexión sobre dónde están los límites de actuación de esos cuerpos de seguridad ante una situación peligrosa cuando son atacados de forma violenta y ellos tienen que frenar esa protesta.

Dicho esto la película resulta desequilibrada porque, sin justificar hechos reprobables, jamás ofrece imágenes del otro lado; de la presión, y también miedo, que pueden sufrir los cuerpos policiales en unos disturbios donde muchos manifestantes actúan orquestados de forma violenta.

A lo que no se puede poner pegas a la actuación de la actriz Léa Drucker ('Close', 'El cuadro robado') que obtuvo el galardón a mejor intérprete femenina en los César, quien se preparó el papel acompañando durante meses a policías de Asuntos Internos y observando de cerca sus métodos de trabajo.

Para: los amantes de la ambigüedad moral.