Una mujer de la tercera edad, María Ángeles, de origen español, pero que ha residido en Tanger toda su vida, rrecibe la infrecuente visita de su hija, que vive en Madrid y que le anuncia que necesita vender el piso donde vive su madre, lo que provocará en ésta una gran tristeza por los lazos que le unen al piso donde siempre ha vivido. Resulta bonita la resiliencia de esa mujer por mantener su hogar y no desprenderse de objetos de valor sentimental que le han acompañado durante años. Curiosamente en este tránsito duro descubre de nuevo el amor.
Carmen Maura vuelve a demostrar su valía interpretativa y su vis cómica en este film dirigido por la hispano marroquí Maryan Touzani, responsable también de El caftán azul. Esta sabe transmitir los olores, y las sensaciones que un lugar amado pueden despertar en una persona.
Pero, la primera reacción tras ver Calle Málaga es que, desgraciadamente, lo que cuenta es muy realista y muestra la ingratitud de muchos hijos hacia sus mayores. De ahí que esta película, a pesar de que su protagonista es una luchadora, tiene un poso de desesperanza. No obstante, lo que realmente era algo innecesario en este film, y que se ha hecho para provocar el humor pero baja de categoría el conjunto, son los comentarios sexuales sórdidos, que le cuenta María Ángeles a su mejor amiga, una religiosa a la que va a visitar con frecuencia y que ha hecho un pacto de silencio, de ahí que no pueda contestarle lo inapropiada que es la descripción de esos escarceos.
En esta ocasión, a la actriz Marta Etura le toca interpretar el personaje más antipático y más triste de este relato de madres e hijas.
Para: los que sean admiradores de Carmen Maura, quien está espléndida en este papel.