Con una sola frase los responsables de este film, basado en testimonios reales, explican perfectamente lo que describe: La odisea de miles de menores en el corredor migratorio mexicano.

Andy, una niña de 12 años, atraviesa México con el objetivo de llegar a Estados Unidos para reunirse con su madre, a la que no ve desde hace años. Consciente de que el mayor riesgo no es cruzar la frontera sino sobrevivir hasta ella, se hace pasar por niño para esquivar los abusos que acechan a las mujeres en el camino. A pesar de ello conocerá en propia piel la violencia, los controles policiales y los territorios controlados por narcotraficantes acompañada de  Fernando, un niño de 10 años.

Román Parrado, su director, ha optado por narrar ese peligroso viaje, del que muchos no sobreviven, de forma realista, más cercana al documental, lo hizo con un equipo reducido que trabajó con cámara en mano y en el mismo escenario donde transcurre la acción: el corredor migratorio mexicano. Todo ello se traduce en que todavía sobrecoge más esta 'road movie' que nos habla de un mundo en que deben cambiar mucho las cosas para que menores solitarios se sigan jugando la vida por el sueño americano (se calcula que 140.000 intentan pasar la frontera cada año hacia Estados Unidos). Dándose la dramática circunstancia de que muchos, al llegar a su destino, descubren que su situación apenas cambia porque siguen explotados por mafias.

Impactante en muchas imágenes, aunque evita ser explícita en las situaciones más duras, también ofrece momentos más amables que recuerdan que se trata de menores obligados a crecer antes de tiempo. Igualmente también muestra que, incluso en las circunstancias más adversas, hay seres humanos capaces de dedicar su vida a ayudar a los demás.

Para: los que quieran ver una película que revuelve la conciencia.