Un director y escritor veterano, Raúl, pasa por un bache profesional por su falta de creatividad, lo que se traduce en problemas personales con su entorno más cercano. Esta historia corre paralela al relato sobre una directora de publicidad llamada Elsa, quien, durante el largo puente de diciembre, sufre una crisis de ansiedad debida al dolor que siente tras el fallecimiento de su madre. De alguna forma, ficción y realidad se mezclan, porque Elsa viene a ser el alter ego de Raúl.

Al igual que ocurrió con Dolor y Gloria (2019), este film de Amarga Navidad suena más sincero que otros dramas dirigidos por el cineasta y encierra dentro de sí algo tan interesante como los retos que ofrece cualquier proceso creativo y, como dicen sus responsables, cómo realidad y ficción están unidas de forma indisoluble, a pesar de que muchos autores intenten negarlo. Es decir, plantea claramente, como ellos mencionan, un debate sobre los límites de la autoficción. Hasta aquí algo interesante, sobre todo para los que creemos que el cine es cultura. Pero Almodovar tiene que demostrar quién es y hacer guiños a su público más fiel. De ahí que cuente con elementos técnicos habituales en su filmografía, como una puesta en escena llena de colores vibrantes y una banda sonora en algunos momentos estridente, que parece más propia de un thriller que de un drama. Pero lo que saca continuamente del argumento y del tono serio de la película  son esos toques “almodovarianos” que tanto gustan a sus fans y que resultan largos e innecesarios para el resto del público: ahí podríamos citar el show en una despedida de soltera del novio bombero de Elsa, que en sus ratos libres trabaja de boy para redondear su sueldo y que se llama Bonifacio, los comentarios jocosos sobre cine de culto de la médico que encarna Carmen Machi o una secuencia tan innecesaria como la que transcurre en la casa de la amiga de Elsa, encarnada por Rosy de Palma, donde canta la navarra Amaya…A más a más, el homenaje que hace a Chavela Vargas, está bien siempre que te emocione esta artista. Si no es así tampoco entiendes las lágrimas que produce en dos personajes de la trama.

Almodóvar se ha rodeado de un elenco magnífico para encarnar al reparto coral de la película encabezado por Barbara Lennie, pero donde también se encuentran Patrick Criado, Leonardo Sbaraglia, Aitana Sánchez Gijón, Vicky Luengo, Milena Smith y un largo etcétera, que cumplen perfectamente con sus cometidos, algunos demasiado cortos dada la calidad del intérprete, es el caso de Vicky Luengo que es una magnífica actriz (conocida por series como Antidisturbios o Reina Roja).

En resumen, Almodóvar vuelve a dar vueltas sobre sí mismo y su universo donde dos de los personajes principales de la trama, el director y su ayudante fiel durante décadas con la que tiene un conflicto, tienen parejas homosexuales. Porque cada persona ve las cosas desde su prisma personal y nadie da lo que no tiene

Para: los que vean todo lo que hace Almodóvar.