Año 1977, un honrado ingeniero, jefe de departamento de investigación de una Universidad y experto en tecnología, tiene que emprender una huida, cambiando de ciudad e identidad, para salvar su vida de corruptos afines al régimen a cuyas maniobras no quiere plegarse.
Es de nacionalidad brasileña y, sin duda, una de las películas más interesantes del pasado año. De ahí sus 4 nominaciones a los Óscar de este año: a Mejor película internacional, Mejor actor, mejor casting e, incluso, Mejor película. Dirigida por Kleber Mendonça Filho se trata de un thriller político que se desarrolla durante la dictadura militar que imperó en ese país durante el periodo 1964-1984.
La película, con argumento de ficción pero basada en los recuerdos que de esa época tenía el director de la película, conecta con filmes de denuncia política como Desaparecido (1982), de Costa Gavras que nos retrata tiempos oscuros de un país, en esta ocasión de Brasil.
No obstante, este largometraje cuenta con muchos elementos aparentemente dispersos y confusos que cobran su sentido si se leen las explicaciones del propio director. Un ejemplo, el film comienza en una gasolinera donde se encuentra el cuerpo de un hombre muerto, un delincuente que pretendía robar y ha matado uno de los empleados y, que nadie recoge porque Brasil vive esos días el carnaval. Una situación deplorable, la de ver cadáveres por las calles, que Mendonça Filho dice que era habitual en aquellos años.
Narrada en dos tiempos, en 1977 y en 2025, en este último año recoge las investigaciones realizadas mediante la historia oral, a través de cintas de casetes, que trascriben dos jóvenes universitarias. La curiosidad de una de ellas, Flavia, le lleva a seguir los pasos de ese hombre perseguido por el Gobierno en esos años. Precisamente uno de los grandes aciertos de la película es su textura, sus planos, rodados en Panavision anamórfico que, según Mendonça, son objetivos que permiten un tipo de imagen muy concreta, que tiene personalidad, las define como pequeñas máquinas del tiempo para el cine. Una época que también se refleja en el impacto que produjo en ese país el estreno de Tiburón, de Steven Spielberg, una clara metáfora visual sobre la amenaza y el miedo que existía en Brasil durante los años 70, al igual que la figura fantástica de “La pierna peluda”, que ataca a jóvenes disidentes al régimen que refleja la represión policial y militar de aquella época.
En su trama familiar, la película retrata el pasado robado a muchas personas, al ser asesinados sus seres más cercanos en circunstancias totalmente denunciables.
El actor Wagner Moura, conocido internacionalmente por sus trabajos en Civil War, Tropa de élite o la serie Narcos, realiza una interpretación sobresaliente, encarnando a un héroe clásico en el eterno tema de la lucha del individuo frente al Estado. Se da la circunstancia de que el director y guionista del film, Mendonça Filho, ha afirmado que escribió la historia pensando en que la encarnara este completo actor.
Para: los que quieran ver buen cine, aunque tenga un relato alambicado.