Confidencial
Ni los inspectores del Banco de España se creen que el Popular valga un euro
Rafael Esparza
14/06/17 16:50
- Demasiadas dudas y tropiezos para un desenlace llamativo que pone en duda la labor de supervisión.
- Los inspectores critican la valoración de pérdida realizada por Deolitte, demasiado amplia, sin olvidar a Guindos o el BCE.
- No se puede hablar de crisis de liquidez, difícil de creer, sin hablar de crisis de solvencia.
- Algo tiene que hacer Draghi para mejorar la supervisión europea: los test de estrés son un fracaso.
La
Asociación de Inspectores del Banco de España ha preferido no quedarse al margen en el desenlace que ha dejado al
Popular, quinto banco español, en manos del primero, el
Santander, por un euro. A través de un comunicado, la asociación cuestiona los
precedentes, las circunstancias y en última instancia, la propia labor de
supervisión bancaria, con críticas veladas, incluso, al
BCE y al ministro
Guindos.Significativo, en cualquier caso, si tenemos en cuenta que la asociación da cabida al grueso de
inspectores del Banco de España, y que las razones apuntan a todo lo que se mueve en este caso.En primer término, cuestiona la valoración de
pérdidas del Popular que realizó la auditoria
Deloitte. La horquilla es tan amplia y llamativa, viene a decir, como cuestionable: entre 2.000 y 8.000 millones de euros, dependiendo de los escenarios.En segundo lugar, se sorprende de que se haya hablado de una
crisis de liquidez del Popular, sin alusiones a una crisis de
solvencia, lo cual es extraño porque "una conduce a otra". Pero más aún si tenemos cuenta lo difícil que es, a día de hoy, llegar a una situación de quiebra "por un problema estrictamente de liquidez".En tercer lugar, las dos dudas anteriores provocan otra duda, mayor, sobre el comportamiento de los que se dedican, al menos teóricamente, de la
estabilidad financiera.Y a partir de ahí, crítica a Guindos, que se ha quedado con la idea de que no ha habido un
rescate bancario con dinero público, olvidando interesadamente todo lo que no se hizo para que el enfermo se curara. O lo que es lo mismo: se permitió "que la enfermedad siguiera su curso hasta convertirse en incurable".Y también crítica al BCE por la
rigidez del modelo de supervisión bancaria, que no deja margen, como ha quedado probado, para imprevistos. Sugiere, en ese sentido, un modelo de inspección más flexible, más amplio en plazo y alcance que el actual, "exageradamente breve" y "mucho más difícil"
que el anterior para valor o fijar la responsabilidad de supervisores y reguladores.Una cosa está clara: los
test de estrés han sido un fracaso "por la vía de los hechos".El precedente de lo que ha pasado con el Popular seguirá dando que hablar.
Rafael Esparza