• Lo que pasa es que lo hace por un camino más lento, de acuerdo con otros países, por miedo a la fuga de inversión.
  • Miguel Ferre afirma que el Reglamento sobre el Impuesto de Sociedades entrará en vigor durante este semestre.
  • España exigirá informes a las multinacionales sobre sus actividades "país por país" para saber lo que tributan y ganan en cada uno.
  • Eso demuestra, una vez más, que los ingleses son más prácticos y, por eso mismo, más rápidos.

En pleno debate europeo sobre la ingeniería fiscal de las multinacionales que operan en Europa y el oscuro papel de Luxemburgo en esa trama, el primer ministro británico, David Cameron, tomó la delantera frente a la lenta maquinaria comunitaria para hacer frente al problema. Cameron dio el paso, en efecto, con más rapidez, pero en la misma dirección que darán otros países europeos para evitar la elusión fiscal. España trabaja también en esa línea, como ha explicado el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre (en la imagen), pero igualmente por el camino lento, de acuerdo con otros países, por miedo a la fuga de inversión.

El primer ministro británico pasó al ataque y anunció que se acabó el chollo para multinacionales como Amazon, Apple o Starbucks, que rinden cuentas fiscales en Luxemburgo, Irlanda y Holanda; es decir, en países donde pagan los impuestos más bajos. Esas y todas las multinacionales tendrán que pagar un impuesto del 25% de todo lo que ganen en el Reino Unido a partir de abril, mes en el que comienza el año fiscal británico.

El secretario de Hacienda, Miguel Ferre, no ha detallado medidas concretas. Se ha limitado a destacar los trabajos de coordinación de España con otras administraciones tributarias y ha adelantado que el Reglamento sobre el Impuesto de Sociedades en el que está trabajando el Gobierno entrará en vigor el primer semestre de este año. El objetivo del Ejecutivo es lograr una mayor transparencia de las multinacionales, a las que se exigirá que presenten informes sobre sus actividades "país por país" con el fin de conocer lo que tributan en cada uno y los beneficios que obtienen. Esos informes (conocidos como country by country report) están incluidos en el proyecto BEPS, de la OCDE, por el que se pretende luchar contra la planificación fiscal agresiva de multinacionales.

Lo anunciado por Ferre está línea con las medidas que preparan otros países europeos para frenar la elusión fiscal. Digamos que los Gobiernos de la UE quieren también bloquear la salida de beneficios de una empresa si comprueban que lo hace, simplemente, para no pagar impuestos. También la Comisión Europea anunció en noviembre, en la misma línea, una directiva sobre transparencia fiscal, que obligaría a los países a hacer públicos los acuerdos con las multinacionales para pagar menos impuestos por los ingresos en otros países.

El fin es el mismo que persigue Londres. La única diferencia es que los ingleses, más prácticos, han sido mucho más rápidos en reaccionar. El Gobierno británico calcula que con el nuevo gravamen (llamado Diverted profit tax) recaudará unos 25 millones de libras en el primer ejercicio, pero a partir de 2016 esa cifra será de unos 350 millones de libras al año, y llegará a más 1.300 millones de libras hasta 2020.

Rafael Esparza

rafael@hispanidad.com