El ministro de Transportes Óscar Puente fue recibido ayer en el Senado con gritos de “dimisión”. Durante su comparecencia en la cámara alta, se dedicó a mentir, al estilo de su jefe: "La línea Madrid-Sevilla no es una infraestructura abandonada. Ha estado sometida siempre a labores de mantenimiento y en los últimos años a una profunda renovación”.
Mientras, se celebraba el funeral religioso -una misa-- por las 46 víctimas de la tragedia de Adamuz, con la ausencia de Pedro Sánchez, que seguramente no se atrevió a ir.
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