Tras alentar la invasión de Ceuta (un centenar de ahogados, por cierto) para testar cómo reaccionaba el Gobierno español, Marruecos dice ahora, por medio de su ministro de Exteriores, que es un socio fiable. El problema es que la repercusión ha sido tal que en Europa ya no se fían ni de Pedro Sánchez ni del rey de Marruecos...
Y el Gobierno español sigue justificando a Rabat. ¿Pero qué diantres tenían en el teléfono móvil Sánchez y Marlaska?
Estas son las exclusivas del día: