Mark Zuckerberg, que cambió el nombre de la empresa a Meta precisamente por su apuesta por el metaverso, ha decidido virar hacia el desarrollo de la inteligencia artificial. Sospechamos que no le ha costado mucho tomar esta decisión, ya que el metaverso acumula unas pérdidas de más de 70.000 millones de dólares, desde que lo lanzara en 2021. A comienzos de enero, la compañía anunció otros 1.000 despidos en la división de Reality Labs, la que incluye el metaverso, tras el recorte de 3.600 empleados, llevado a cabo en 2025.
El reto no es sencillo porque sus rivales, Google, OpenAI, Microsoft, Amazon, Perplexity, etc. están muy por delante en la carrera de la IA.
Dinero no le falta, desde luego. En 2025, Meta ganó 60.458 millones de dólares, un 3% menos, tras disparar los ingresos un 22%, hasta los 200.966 millones de dólares. Por cierto, mucha innovación y mucha IA, pero el motor del grupo que controla Facebook, Instagram y Whastapp sigue siendo algo tan antiguo como la publicidad: aportó el 97,6% de los ingresos totales.
Dos claves de la reducción del beneficio: el aumento del 24% de los gastos, que alcanzaron los 117.690 millones, de los que algo más de 72.000 millones fueron gastos destinados a la IA y a gastos de capital. La segunda clave, el pago de 25.474 millones de un impuesto nuevo aprobado por la Administración Trump.
La bolsa acogió bien los resultados y las acciones de la compañía subieron un 10% en operaciones fuera de mercado. En lo que va de año, la cotización de Meta se ha revalorizado algo más de un 10%. En los últimos doce meses ha subido alrededor de un 6%.