Marc Murtra sólo tiene ahora mismo un objetivo: mantenerse como presidente de Telefónica cuando Pedro Sánchez caiga y llegue el PP. Por ejemplo, reúne a periodistas para explicarles, además de las razones que le han llevado a una gestión poco alabada por los mercados, que él no es un presidente político, que haya llegado al cargo por razones políticas -¡Noooooooo!- y que, además, es miembro del patronato de Fundación Caixa, poseedora del 10% de la operadora.

Al mismo tiempo, dedica todo su tiempo a planificar la salida de Javier de Paz, el todopoderoso amigo de Rodríguez Zapatero, el hombre que preguntó a Zaplana por un buen contable y le mandó a Julito Martínez. Por hacerlo corto, De Paz es el hombre que podría ser imputado, porque ha tenido un papel activo en el entramado financiero del comisionista internacional ZP. 

Y no será Murtra quien se oponga a que Javier de Paz abandone Telefónica, forrado y bien forrado. Es más, ahora -cosas veredes amigo Sancho- Murtra define a De Paz y a Emilio Gayo, el CEO que le colocó De Paz, como dos de sus hombres de confianza, Hace poco decía que Gayo era un inútil que estaba hundiendo la compañía -un juicio no del todo exacto, pero sí aproximado- al segundo ha intentado echarle repetidamente y al primero no se ha atrevido a hacerle frente.

Telefónica parece abocada a una reestructuración de su accionariado. Criteria está dispuesta tomar el control de Telefónica. ¿Y la SEPI? Que se vaya cuando antes, aunque a lo mejor, a Feijóo, una vez en Moncloa, la cacicada nacionalizadora de Manuel de la Rocha hasta le gusta

Ahora bien, que Murtra se mantenga en la Presidencia de Telefónica supone el apoyo de un PP instalado en Moncloa y el apoyo, asimismo, de Criteria, que está dispuesta a invertir en la operadora por encima de su 10% actual y de los árabes de STC, otro 10%. que yo sepa no tiene el apoyo del ninguno de los tres. La cuenta de resultados está aquejada de bronquitis.

Por cierto, Telefónica está abocada a una recomposición accionarial. Carlos Torres presidente de BBVA, sabe que Criteria está dispuesta a comprarle su 5% cuando quiera, pero también sabe que Moncloa no lo admite.

Ahora bien, en cuanto Sánchez caiga, lo cierto es que el esquema de tres 10% (SEPI, los árabes de STC y Criteria) no se mantendrá en el tiempo. Y claro, Murtra intenta que, cuando se produzca el cambio, no cambien al presidente. 

Es difícil. Su gestión, que ya va para año y medio, ha supuesto la jibarización de la compañía, un desastre contable y bursátil y, lo más importante de todo: no está claro de dónde van a venir los ingresos. Mantener así a un presidente resulta complicado.

Resumiendo la situación, complicadita, en Telefónica: Murtra intenta sobrevivir al Sanchismo como presidente de Telefónica. Sin embargo, Feijóo le considera un socialista y el núcleo duro -SEPI, Criteria y los árabes de STC- saben que su gestión ha sido, como las fincas en Extremadura, manifiestamente mejorable. Ahora mismo, lo urgente es que Javier de Paz abandone la compañía, antes de que resulte imputado.

Murtra quiere matar a besos a Javier de Paz, al preimputado, como le llaman en el Distrito C... en el caso ZP, por supuesto: están forjando un acuerdo para que salga, con mucho dinero, pero que se vaya cuanto antes. De Paz, no obstante, continúa trabajando en Telepedro y asegura que no se marchará mientras Sánchez continúe en Moncloa

En el entretanto, Telefónica parece abocada a una reestructuración de su accionariado. Criteria está dispuesta tomar el control de Telefónica. ¿Y la SEPI? El entramado empresarial público que se vaya cuando antes, aunque, a lo mejor, a Feijóo, una vez en Moncloa, la cacicada nacionalizadora de Manuel de la Rocha hasta le gusta.

En el entretanto, el presidente Murtra quiere matar a besos a Javier de Paz, al preimputado, como le llaman en el Distrito C... en el caso ZP, naturalmente. 

Marc Murtra y Javier de Paz están forjando un acuerdo para que el segundo salga, con mucho dinero, sí, pero que se vaya cuanto antes. De Paz, no obstante, continúa trabajando en Telepedro y asegura que no se irá mientras Sánchez continúe en Moncloa. Mientras tanto, Telefónica continúa sin proyecto.