Existe una corriente de opinión en el seno de Telefónica según la cual, Marc Murtra debe ser relevado de la Presidencia, y antes de que se hagan públicos los resultados de la operadora, el 26 de febrero.

Entre otras cosas porque el mercado va recibiendo los primeros datos y perciben que, tan sólo un año después de la nacionalización encubierta de la operadora, las cosas no pueden ir peor. 

Tanto es así, que accionistas de la compañía -corporativos, soberanos e institucionales- se están planteando un cambio en todo el equipo directivo, sobre todo en sus dos máximos exponentes: el presidente y el CEO, Emilio Gayo. Murtra dice que no, que lo hay que hacer es cesar al CEO, que es el culpable, pero olvida que el CEO reporta a Javier de Paz y éste a Rodríguez Zapatero, que son los que mandan en Telefónica. Además, el presidente Sánchez "no está para ruidos". Su campaña para convertirse en un grupo de empresas privadas dirigidas por Moncloa, con una mínima aportación de capital público pero con todo el poder, tenía como punta de lanza a Indra y a Telefónica... que han resultados dos fracasos estrepitosos. Sobre todo Telefónica, que compite en el mercado privado.

Y así, hasta puede resultar que Murtra caiga antes que Gayo.

Desbandada de cargos directivos. El ERTE impulsa la marcha de los mejores. Encima, el variable de la nómina puede quedar en nada este año

Al mismo tiempo, no se puede olvidar la sombra alargada de Rodríguez Zapatero, que es quien manda en el día a día de Telefónica, con Javier de Paz como peón. Y resulta que la decisión de Bruselas, de expulsar a Huawei, sitúa al representante de los chinos, es decir, a ZP, en una situación peligrosa.

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Veamos:

Ante el desastre, Murtra está sopesando bajar aún más el dividendo, que ha recortado un 50%.

La acción sube a comienzos de sesión, porque Telefónica compra, y luego no resiste el impulso bajista. En un año, Murtra ha marcado mínimos y cuidado, porque el consenso de mercado le susurra que la frontera inadmisible es que la acción se coloque en los tres euros y ya va por 3,2.  

La operadora continúa barajando la periodificación. Así, según lo que decida puede presentar 5.000 millones de pérdidas en los resultados anuales de 2025.

La plantilla no anda desanimada sino algo más. Es muy probable que no sólo los altos directivos se queden sin incentivos sino que tampoco se cubra el variable, que afecta a muchos más cargos y que puede estar entre el 25 y el 50% del total de salario.

El ERE puede acabar en 5.000 trabajadores despedidos y, los primeros que se apuntan son los mejores, porque no tienen la menor esperanza de futuro.

Sánchez advierte que no está dispuesto a asumir el coste de su experimento nacionalizador, mientras la compañía marca mínimo del año en bolsa

Ahora comparen: el ERE va a salir por más de 2.500 millones de euros. Pero, como forma de conseguir ingresos, Murtra va a vender la sede histórica de Telefónica, en Gran Vía, 28, por 250 millones de euros. Parece barato, pero es que, miren, se vende para construir apartamentos de lujo... sin que el Ayuntamiento haya concedido aún licencias urbanísticas. ¿Alguien compra sin saber si obtendrá licencia? Eso huele a comisiones extra que espanta.

La mencionada prohibición de Huawei aún va a aumentar más los costes. No sólo porque los chinos pedirán las correspondientes indemnizaciones sobre contratos pendientes, sino porque habrá que deshacer lo ya hecho y sustituirlo por otro material y eso tiene un coste.

Todo huele a saqueo de la operadora antes de que nos echen, a un toma el dinero y corre, porque, de otro modo, no se concibe que se firme, con más de dos años de antelación, el acuerdo del fútbol. Como no se entiende que no se abandone la compra de Vodafone, una compra de una empresa que cotiza en la bolsa de Londres a un precio alto... sólo porque Telefónica dice que podría estar interesada en ella. 

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Seguirán en Alemania, aunque nadie sabe cómo evitar el desastre que se prevé en 2026. Incluso en Venezuela, tras irse del resto de Hispanoamérica, pronto y mal.

Y lo peor de todo: ¿de dónde van a salir los ingresos? Es lo que más peocupa a los analistas. 

Mientras, desde Moncloa, Pedro Sánchez ya asegura que si la Telefónica nacionalizada cae a quien le van a echar la culpa es al nacionalizador... y no sin razón.

Señores: esto se parece cada día más al Banesto de Mario Conde. Telefónica da la impresión de ser una compañía fallida. Y la coña marinera es que Movistar+, presidida por Javier de Paz, ha comprado 'Moncloa, cuatro Estaciones', el docudrama sobre Pedro Sánchez, que ningún canal de TV ha querido. No sé yo si con este peloteo convencerán al inquilino de La Moncloa de que no continúe el estropicio.