En su primera rueda de prensa como consejero delegado del Sabadell, Marc Armengol cerró la puerta a posibles operaciones corporativas, al menos de momento. Según él, el banco “tiene la escala adecuada para competir en España”. “Somos lo suficientemente grandes para invertir en innovación, tecnología y en estar cerca del cliente, y para generar capital y retornos atractivos para los accionistas, y lo suficientemente pequeños para tomar decisiones rápido y estar cerca de los clientes”, afirmó durante la presentación de resultados del primer semestre. Luego iremos con ellos.
Armengol no quiere fusiones, pero hay accionistas que no lo ven de la misma manera. Es el caso del empresario Tomás Olivo, que sólo posee el 0,3% del Sabadell pero, atención, cerca del 10% de Unicaja. Si logra que se fusionen tendría alrededor del 3% de la entidad resultante y eso es tentador.
En cualquier caso, Olivo no está solo. Ya hemos hablado en Hispanidad del interés de Pep Oliu, presidente del Sabadell, de buscar una fusión que cierre su exitosa y longeva carrera como banquero. La primera opción es el BBVA, pero Unicaja es la preferida por las instituciones catalanas que tanto apoyaron al Sabadell frente al BBVA.
En cualquier caso, no esperen movimientos visibles en el corto plazo mientras el Gobierno actual permanezca en el poder. Las secuelas de la OPA permanecen y el horno todavía no está listo para bollos. El tarro de las esencias se destapará el lunes siguiente a las elecciones generales si es que el PP de Núñez Feijóo logra los votos suficientes para formar gobierno.
Ahora sí, vamos con los resultados. La fotografía del primer semestre no es buena, con unos ingresos típicos bancarios a la baja (-1,7%), un margen bruto cayendo un 2,8% y, sobre todo, un margen antes de dotaciones un 14,7% inferior al del año anterior, tras registrar unos costes totales de 1.227 millones, un 13% superiores a los de junio de 2025. De ellos, sólo 88 millones son costes no recurrentes, vinculados al plan de prejubilaciones ya ejecutado por el banco durante el primer trimestre y que supuso la salida de unos 400 empleados. Por cierto, Armengol aseguró que la entidad no llevará a cabo ningún otro plan de salidas en el corto plazo, ni como consecuencia de la IA ni para reducir costes.
Así las cosas, la cuenta, se salva por las plusvalías de 279 millones procedentes, principalmente, de la venta de TSB. Son las que permiten cerrar el semestre con un beneficio bruto de 1.230 millones, un 2,9% superior al del año anterior.
Al balance le sucede otro tanto. El Sabadell es más pequeño y los activos se han reducido un 21,1%, hasta los 199.084 millones frente a los 252.373 millones de junio de 2025.
Lo bueno es que sólo es una fotografía, porque lo cierto es que la evolución del negocio va de menos a más, tras la batalla agotadora de la OPA del BBVA y la venta de la joya británica TSB al Santander. Armengol, tiene mucho trabajo por delante, sin duda, pero el Sabadell ya sabe lo que es remontar. De hecho, el propio Ceo reconoció durante el encuentro con los periodistas, que el banco ha atravesado un “valle”, que se da por superado tras el segundo trimestre.
Efectivamente, la actividad comercial ha ido de menos a más, de tal manera que el crédito vivo creció un 5,5% hasta cerca de 125.200 millones de euros, de los que 107.100 millones corresponden a España, donde el aumento fue del 3,6%.
Por segmentos, el crédito a pymes y grandes empresas, el motor del Sabadell, aumentó un 1,9% respecto al mismo periodo de 2025, hasta los 45.700 millones de euros. La nueva producción creció un 38% en términos trimestrales. En cuanto a hipotecas, el aumento fue del 3,4% respecto al año anterior, hasta los 40.200 millones, mientras que el crédito al consumo repuntó un 12,7% y alcanzó los 5.600 millones.