El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, ha presentado su dimisión como consejero de Puig Brands. La salida ha sido voluntaria y siete meses antes de que finalice su mandato como consejero dominical, puesto en el que llevaba desde 2002.
¿El motivo de su adiós? Se rumorea que no le gusta la operación que prepara Puig con Estée Lauder. La intención de la familia catalana es que la sede de la perfumera resultante se quede en Barcelona y mantener cierto control, pero como adelantamos en Hispanidad, es muy difícil que lo consigan.
Todo apunta a que la familia Lauder controlará la nueva compañía, son el gigante entre ambos y la compañía tiene más valor. La saga de los Lauder controla el 84% de los derechos de voto y todo llama a pensar que, aunque cederán terreno, no bajarán del 50%. La clave está en el tipo de acción. Me explico: Estée Lauder tiene dos tipos: de tipo A y de tipo B, ambas tienen los mismos derechos económicos, pero hay una gran diferencia: las tipo B, que son las que la familia controla casi en su totalidad, tienen diez votos por cada participación y no están sujetas a cotización, en cambio, las tipo A tienen un voto y pueden ser vendidas y compradas por accionistas particulares. Así, todo dependerá de cuántas acciones de tipo B estarán dispuestos los Lauder a ceder a los Puig.
La pérdida de control y el impacto en el organigrama interno parece que no convencen a Oliu, que prefiere abandonar el barco. Pero ojo, sí, a Oliu le puede honrar su cese, si no cree en la mayor operación de la empresa, toma la salida. Pero para el catalán 'la pela es la pela', abandona Puig Brands, pero se queda en EXEA, el holding y family office de la familia Puig, donde Oliu hace de verdad dinero. Su vinculación con el holding se remonta a 1992, y, desde entonces, ha desempeñado distintas responsabilidades, hasta 2007, cuando asume la presidencia, remunerada, evidentemente.