El único objetivo, proyecto o programa que se le ha ocurrido a Marc Murtra, expresidente de Indra y hoy presidente de Telefónica, compañía a la deriva, es convertir a la operadora en una empresa de ciberseguridad, es decir, entrar en el muy prometedor sector de Defensa desde que don Vladimir Putin invadiera Ucrania.

Ahora bien, ¿hablar de ciberseguridad civil o militar, le da igual? El problema es que la ciberseguridad interior necesita muchas patentes y la de defensa necesita mucho dinero y mucho poder.

En cualquier caso, Murtra quiere convertir Telefónica en una industria de Defensa, con Indra o sin Indra. Él preferiría la fusión pura y simple con la ingeniería que ya presidió y que le aseguraría el cargo en la operadora pero no convence de ello ni tan siquiera a Manuel de la Rocha (quien dirige la oficina económica en Moncloa) porque mezclar una operadora de telefonía con una empresa de Defensa es una locura de grueso calibre. Lo único que tienen en común es que Indra fue presidida por Murtra y ahora Murtra preside Telefónica... pero no sé yo si ello constituye argumento suficiente para encontrar sinergias.

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