La primer ministra italiana, Giorgia Meloni, no tiene dudas al respecto: para controlar Telecom Italia debo lanzar una OPA sobre el cien por cien de las acciones. Nada de juegos malabares ni de pactos en la sombra. Así, Poste Italiane, el Correos italiano, controlado por el Estado a través del Ministerio de Economía y Finanzas (29,26%) y la pública Cassa Depositi e Prestiti (CDP) (35%), ha lanzado una OPA sobre Telecom Italia (TIM), de 10.800 millones de euros. El Estado ya es el máximo accionista de la teleco, con el 27,3% del capital.

En canje será en efectivo y en acciones: 0,167 euros en efectivo y 0,0218 títulos ordinarios de nueva emisión de Poste Italiane por cada título de TIM, de tal manera que la valoración sería de 0,635 euros por cada acción de TIM, esto es, una prima del 9,01% con respecto al cierre del viernes.

“La integración contribuiría además a la reconfiguración del sector de las telecomunicaciones italiano, impulsando el surgimiento de un operador líder con la capacidad financiera y la escala necesarias para respaldar la inversión requerida para la gestión, el mantenimiento y la innovación de la infraestructura digital nacional, así como la prestación de servicios de primera clase a sus clientes”, afirmó la compañía.

Se prevé que la oferta se complete a finales de 2026 para posteriormente excluir a la compañía de Bolsa.

De esta manera, el Estado italiano tendrá el control total sobre las infraestructuras de telecomunicaciones, incluidos los centros de datos y la ciberseguridad, aspectos estratégicos y de seguridad nacional.

La decisión de Meloni contrasta con la de Pedro Sánchez, de controlar empresas con menos del 50% del capital, incluso con sólo el 10%, como sucede en Telefónica. Moncloa debería tomar nota del modelo italiano porque, aunque nacionalizar empresas rara vez es la solución, en algunos casos concretos es la mejor opción. Por ejemplo, en empresas de Defensa como Indra.

En cualquier caso, si el Gobierno pretende controlar empresas como Telefónica, debería, igualmente, aprender y hacerlo lanzando una OPA a pesar del rechazo que seguramente encontraría en la cúpula de la teleco. Pero no sean mal pensados: esa oposición nada tendría que ver con el sueldo que cobran los gestores de empresas públicas, muy inferior al de las privadas.