En un mercado maduro como el español hay que aprovechar todos los negocios para crecer. En el caso de MasOrange, los ingresos totales aumentaron un 1,3% durante los seis primeros meses del año gracias al impulso del negocio mayorista, que facturó un 13,2% más, hasta los 312 millones de euros, y gracias a la venta de terminales, que subió un 14,3%, hasta los 642 millones, según las cuentas publicadas este martes por la operadora. Por su parte, los ingresos por servicios alcanzaron los 2.793 millones de euros, en línea con los registrados el año anterior.
Conviene recordar que junio ha sido el primer mes tras la integración de MasOrange en el Grupo Orange. Así, el Ebitdaal (resultado operativo bruto después de arrendamientos) hasta junio se vio afectado por impactos contables no recurrentes y cayó un 3,1%. Sin ese impacto, esto es, durante el mes de junio, el Ebitdaal aumentó un 2,2%, respecto a junio de 2025, hasta los 225 millones de euros.
Una partida importante en las telecos es la generación de caja. Pues bien, en MasOrange creció un 1,8% hasta situarse en los 472 millones de euros. En junio, el primer mes desde la integración en Orange, la generación de caja se disparó un 25,5%, hasta los 146 millones.
En cuanto a la actividad comercial, la compañía que dirige Meinrad Spenger sumó 83.000 nuevos clientes durante el segundo trimestre, de los que 70.000 son de móvil postpago y 13.000 de banda ancha fija. Además, 215.000 clientes contrataron nuevos servicios como energía, seguros o alarmas, entre otros.
MasOrange es actualmente la teleco con más clientes en España: tiene más de 33 millones de líneas, excluyendo las líneas M2M, de las que 26 millones son de móvil, con cerca de 22 millones de pospago, y más de 7,1 millones de banda ancha fija.
En otras palabras, España es un mercado clave para Orange -su segundo más importante después de Francia- y no ha escatimado esfuerzos para seguir creciendo, aunque la compra de MasOrange ha elevado considerablemente la deuda del Grupo, que actualmente supera los 35.600 millones de euros. No es preocupante: paga el Estado francés.