Se están cumpliendo los peores augurios: Indra no tiene capacidad industrial suficiente para absorber todos los contratos de Defensa. Desde Hispanidad llevamos meses advirtiéndolo y este viernes, la ministra de Defensa, Margarita Robles, lo ha corroborado.
Hablamos, concretamente, del 8x8 Dragón, el vehículo blindado cuyo programa lo desarrolla Tess Defence, el consorcio liderado por Indra (51%) y formado, además, por SAPA y EME, ambas accionistas a su vez de Indra, y Gdels Santa Bárbara, con un 16,3% cada una de ellas.
“Yo no voy a hablar por Indra”, afirmó la ministra, aunque acto seguido se refirió al programa 8x8 que, como hemos señalado antes, lidera Indra. “Está claro que hay un compromiso por las empresas que forman parte del consorcio Tess de cumplir plazo, pero esos plazos no se han cumplido. Está habiendo un incumplimiento. Yo tengo que decirlo claramente y me preocupa enormemente. Por eso, hago un llamamiento a la responsabilidad de las empresas para que cumplan pronto y en forma el contrato”, señaló durante su visita al acuartelamiento de Cabo Noval, en Asturias.
El nuevo cabreo de la ministra se produce en pleno cambio en la cúpula, con Ángel Simón recién nombrado presidente no ejecutivo en sustitución de Ángel Escibano que abandonó la compañía aunque mantiene su participación del 14,3% y su hermano Javier continúa como consejero. Ángel se ha marchado pero sigue presente y ambos dos están intentando por todos los medios llevar a cabo la operación abyecta, esto es, la compra de su empresa, EME, por Indra.
Pero ese es otro tema del que hemos hablado mucho en Hispanidad. Ahora bien, también hemos insistido en que el mayor problema de Indra no es la operación abyecta, ni tampoco los líos en su Consejo. El mayor problema es que no tiene capacidad industrial para cumplir los plazos de las entregas. Y estamos hablando de contratos por valor de unos 3.400 millones de euros, en 2026, una cifra que se podría duplicar en 2027. Y cuidado, porque los mayores problemas llegarán, previsiblemente, en 2028, cuando venzan los primeros contratos. Y acelerar la producción no es tan sencillo cuando se trata de vehículos blindados con tecnología de última generación.