Anton Arriola llegó a Kutxabank -el banco que alberga a las tres cajas de ahorros vacas- con un proceso modernizador que muchos aplaudimos: había que modificar el margen de intermediación, en espera de la bajada de tipos -que llegó-, a cambio de mayores ingresos por comisiones, gracias a un incremento del negocio de gestión de activos, sobre todo en fondos.
Ahora bien, los resultados de 2025 (ver documento adjunto) no responden a las expectativas creadas. Comisiones y seguros, esto último otro acierto de Arriola, no compensan la bajada del margen de intermediación (13%) y, al final, el margen financiero se reduce un 6%.
Otrosí: Kutxabank reduce su margen bruto en un 2,4% y, lo que es peor, su margen de explotación cae un 0,9%. Pero lo más sorprendente viene luego: de un margen de explotación a la baja pasamos a un beneficio bruto que crece un 44% y que se justifica por otras ganancias no especificadas y por una mora en efecto, muy baja, -en estas pantallas se lo hemos aplaudido- que reduce sustancialmente las provisiones.
Pues me es igual, ahora nos encontramos con un margen de explotación a la baja sobre ese subidón en beneficio (44%) que, encima, se intensifica con un pay-out que salta hasta el 70%. Demasiado dividendo para tan cortos resultados recurrentes.
Anton Arriola, el presidente de Kutxabank desde noviembre de 2022 ha realizado dos grandes ejercicios en 2023 y 2024: en 2025 ha sufrido su primer patinazo. Para 2026, toca prudencia y modestia.