Javier de Paz tiene una gran capacidad para liarla allá por donde va, en el sentido más negativo del término. Una auténtica termita para una Telefónica que atraviesa momentos cruciales. Por ejemplo, durante los años en los que fue presidente de Mercasa (2004-2007) se pagaron, presuntamente, comisiones ilegales a cambio de contratos en Angola. La investigación judicial comenzó en 2014 y el juicio se celebrará durante el próximo mes de febrero. De Paz no está entre los acusados, pero durante su presidencia, en 2006, se firmó el primer contrato con el país africano.

Más reciente fue su cese como consejero de Telefónica, el pasado mes de octubre, tras 17 años como consejero, primero independiente y luego, una vez cumplido el máximo de años permitido, como Externo. De Paz ya no está en el Consejo -enhorabuena al resto de consejeros- pero sigue mandando en la operadora y, sobre todo, sigue cobrando igual o más que antes.

Para entendernos, las diferencias más significativas entre un consejero y un directivo son tres: el consejero no cobra blindaje, tiene más visibilidad y, como administrador de la compañía, tiene una mayor responsabilidad jurídica que un directivo. Esto es especialmente relevante ahora, bajo la alargada sombra de José Luis Rodríguez Zapatero, al que EEUU vigila por sus estrechas relaciones con el narcoestado de Venezuela y la china Huawei.

Tranquilos, porque tras dejar el Consejo, a De Paz le fabricaron el puesto de director adjunto al Presidente, con responsabilidad sobre Infraestructuras, Activos Inmobiliarios y Responsabilidad Social Corporativa. No, esto no significa, ni de lejos, que vaya a trabajar más que antes, pero sí que cobrará más que antes.

Porque, además, De Paz mantiene la Presidencia de Movistar+, un puesto cuya remuneración, en el caso que nos ocupa, tiende a ser inversamente proporcional a las horas trabajadas.

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Por tanto, podemos hablar, sin temor a equivocarnos, del retiro dorado de Javier de Paz cuando abandone Telefónica, si es que no se la cargan antes, que todo podría suceder: tendrá derecho a cuatro años de salario, dos por cada uno de los cargos que ostenta. Ojo, deecho con polémica porque en teoría no se pueden acumular indemnizaciones, pero ya se ha hecho en otras ocasiones. No está mal para alguien de 67 años que comenzó sus andanzas en las juventudes socialistas con sólo 15 años.

Lo que no es dorado es el ambiente en el Distrito C y buena muestra de ello es el cajetín que han instalado en la planta noble para que todo el que vaya deje allí su móvil durante la visita. Los mandamases de la compañía temen ser grabados, mientras el presidente Murtra empieza a ser conocido por los gritos que dirige a sus subordinados.

Por cierto, De Paz no sólo no está enfrentado al presidente Marc Murtra, sino que son uña y carne desde hace años, de tal manera que Murtra ya estaba en la conspiración para controlar Telefónica antes, incluso, del maquiavélico e impresentable cese de José María Álvarez-Pallete.

En otras palabras, no hay un grupo zapaterista, liderado por De Paz, y otro sanchista, con Murtra a la cabeza, sino uno sólo liderado por Javier de Paz y formado por el propio Murtra, el CEO Emilio Gayo, la directora de Recursos Humanos, Marta Machicot y el secretario del Consejo y jefe jurídico del grupo, Pablo de Carvajal.

Un último apunte, esta vez sobre el ERE que supondrá, finalmente, la salida de 4.554 empleados en España. Recuerden: iba a ser la medida estrella del nuevo Plan Estratégico, pero Yolanda no lo permitió. En otras palabras, la vicepresidenta segunda del Gobierno vació de contenido el primer Plan Estratégico de Murtra (¿será también el último?) al tiempo que no ha podido evitar que se lleve a cabo el ajuste. Yoli es genial.

No se sabe quién manda más en la operadora: si Marc Murtra o Javier de Paz. Ahora bien, la pareja ha conseguido definir el estilo de gestión socialista: subir precios, despedir gente y liquidar patrimonio

Las andanzas del ERE no acaban ahí por cuanto al menos un centenar de directivos van a ser expulsados, entre la cúpula del corporativo y la de Telefónica de España. Hablamos de un 25% del equipo de técnicos y getores de primer nivel, entre la central y la filial Telefónica de España.

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Y lo peor de todo: naturalmente será Javier de Paz quien decida quién entra y quién sale por la sencilla razón de que no sólo se emplearán criterios técnicos sino también ideológicos: carné del PSOE en la boca. Bueno, carné de progresista. Es decir, que aprovecharán el ERE para continuar con la caza de brujas... de peligrosos fascistas en el Diatrito C.

No se sabe quién manda más en la operadora: si el presidente Marc Murtra o el muñidor Javier de Paz. Ahora bien, la pareja ha conseguido en pocos meses definir el estilo de gestión socialista de grandes empresas del IBEX: subir precios, despedir gente y liquidar el patrimonio. Por ejemplo, el patrimonio hispanoamericano de Telefónica.