El lío generado por la operación abyecta -operación que sólo Hispanidad denunció durante meses- ha desviado la atención sobre el verdadero problema de Indra: su escasa capacidad industrial para cumplir los compromisos adquiridos.

Si se fijan, en todos los foros celebrados en España durante las últimas semanas, hay una petición constante por parte del Ministerio de Defensa: la importancia de entregar los pedidos en tiempo y forma. Y es que estamos hablando de armamento en tiempos de guerra, no de plantar árboles en la Castellana.

Margarita Robles no está satisfecha del trabajo de Indra, principal exponente de la industria de defensa española y referente a nivel europeo, pero esta vez no lo mostró mediante un comunicado, como hizo en octubre, sino que envió a su número dos: “Tenemos que acelerar las entregas”, exclamó el lunes la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, en un encuentro del sector, organizado por Expansión.

El presidente de Indra, Ángel Escribano, lo sabe y también sabe que para aumentar la capacidad industrial hace falta tiempo, precisamente lo que no tiene. Por eso, la compañía está firmando acuerdos y alianzas con terceros, como los alcanzados este martes con 23 empresas, durante el encuentro organizado por la propia Indra, en Oviedo. ¿Será suficiente para cumplir con los más de 7.000 millones de euros comprometidos con Defensa? Y eso es sólo el principio.

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Esa es la principal preocupación de Moncloa. La segunda, el relevo de Escribano al frente de Indra, como adelantó Hispanidad hace meses. Precisamente, le han preguntado a Carlos Cuerpo sobre esto, este martes, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: “Será en los órganos de gobierno donde deban abordarse los asuntos que afecten a la compañía”, respondió sin despeinarse.

Don Carlos, por favor, no nos tome el pelo ni nos tome por tontos. Claro que tiene que decidir el consejo de administración de Indra, pero da la casualidad de que el máximo accionista es la SEPI (28%), o sea, el Gobierno del que usted es el ministro de la cosa económica.

¿La solución? Nacionalizar Indra, aunque cueste una millonada, y echar a los Escribano y a los Aperribay. Por cierto, la cotización de Indra comenzó la sesión de este martes con una caída del 8%, que finalmente se quedó en el 4,19%, hasta los 57,10 euros por título.

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