El plan inicial de Moncloa incluía cesar a José Vicente de los Mozos, además de a Escribano, el día 1 de abril, pero la Sepi prefirió mantenerlo para no agrandar aún más la crisis de gobernanza en Indra. La consecuencia ya la conocen: De los Mozos salió reforzado como primer ejecutivo de la compañía, tras constatar que Ángel Simón no iba a ser presidente ejecutivo.
Ahora bien, tampoco era necesario resaltarlo en el comunicado que la compañía remitió a la CNMV en la madrugada del 2 de abril, pocas horas después de notificar la salida de Ángel Escribano. “D. José Vicente de los Mozos continúa como Consejero Delegado y primer ejecutivo de la Sociedad”, afirma el hecho relevante.
Sí, José Vicente se ha crecido, pero su situación es ahora más temporal que nunca, porque el Gobierno sigue considerando que no es de los suyos y le cesará tras el primer incumplimiento Ese será el momento en el que Ángel Simón, a quien Illa había colocado como ejecutivo, tenga su oportunidad de asumir las competencias que ejerció su antecesor en el cargo.
En resumen, en la compañía, y en la SEPI, hay muchos que dudan de que Ángel Simón siga siendo presidente no ejecutivo y que De los Mozos siga siendo ceo... durante mucho tiempo.
Dicho esto, conviene recordar que el mayor problema de Indra no es de gobernanza, sino de capacidad industrial. Indra, no sólo no tiene patentes sino que, además, ya está incumpliendo los plazos del programa Tess Defence, que lidera y del que también forman parte la empresa de los hermanos Escribano (EME) y Sapa, de la familia Aperribay y que preside Jokin Aperribay, también presidente de la Real Sociedad.
Pero tranquilos, porque todo hace indicar que 2026 todavía será bueno para Indra, pero en 2027 podría empezar a tener problemas con el auditor debido al incumplimiento de los contratos cuyos ingresos están periodificados. Y si 2027 puede ser problemático, 2028 puede ser, sencillamente, desastroso.