El sector de la Defensa está moviendo miles de millones de euros en Europa y nadie quiere quedarse al margen. Hablamos de 800.000 millones hasta 2030, de los que unos 350.000 millones ya se los han adjudicado las principales empresas europeas del sector, entre las que está Indra.
El momento es ahora, mientras la empresa española de referencia en el sector, Indra, debate internamente si llevar a cabo o no la ‘operación abyecta’, esto es, la compra de EME, propiedad de los Escribano, por Indra, de la que los Escribano poseen el 14,3% y dos asientos en el Consejo, incluido el de presidente.
El consejo de administración del próximo miércoles 25 de marzo será clave. Podría ser la despedida del consejero delegado, José Vicente de los Mozos quien, como adelantó Hispanidad, ha pasado de oponerse rotundamente a la ‘operación abyecta’ a ser el principal negociador para que salga adelante. Seguramente, en este cambio de opinión no tuvo nada que ver el bonus millonario con fecha de pago en 2026.
Pero quien realmente tiene que decidir sobre el futuro de Indra es Moncloa. A fin de cuentas, el máximo accionista es la SEPI (28%), o sea, el Gobierno. Las opciones, a día de hoy, son dos: mantener a Ángel Escribano como presidente o sustituirlo por De los Mozos. Lo primero se entendería como una derrota de Sánchez frente a los Escribano ‘brothers’, que no sólo le tienen tomada la medida, sino que ya le ganaron el primer asalto y resistieron el primer envite para echarlos.
La otra opción -De los Mozos, presidente- tampoco convence, entre otras razones por la cercanía de don Vicente con el PP, lo que no implica cercanía con Núñez Feijóo, que no la hay, pero sí con la cúpula del partido, por ejemplo, con González Pons.
Sea como fuere, el tiempo pasa y las inversiones millonarias en Defensa, también. Sólo esta semana, el Consejo de Ministros aprobó la transferencia de 1.340 millones de euros a Defensa, atención, sin más explicación que por “necesidades ineludibles”.
Los Escribano siguen empeñados en vender EME a Indra -la última valoración de su empresa supera los 2.000 millones, un disparate para una empresa que factura 400 millones-, pero tienen la oposición de los consejeros independientes y también de Moncloa, que no quieren dejar Indra en manos de Ángel y Javier.