La última es la mejor: María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Economía asegura ahora, un año después de formulada, que el Gobierno desconocía el conflicto de interés que suponía la compra de EME por Indra, así que han prohibido la 'operación abyecta'.
Por favor, no se pierdan el comunicado de la SEPI a la CNMV, que figura en el documento adjunto.
Moviola: la empresa de los Escribano, EME, sería comprada por Indra, donde los hermanos Escribano (Ángel y Javier) ocupan los cargos de presidente y consejero albergaba cierto 'conflicto de interés' pero Marisu, y el Gobierno Sánchez, no se habían dado cuenta hasta ahora. Son muy despistados.
Lo cierto y verdad es que el Gobierno ha roto con los Escribano y quiere que el hermano Ángel dimita como presidente de Indra. Y como relevo empieza a sonar Ángel Simón, ex CEO de Criteria.
Ojo al dato: Montero es presidente de la SEPI, primer accionista de Indra, con un 27%. Fue Montero -el Gobierno-, quien, tras la salida del socialista Marc Murtra hacia la Presidencia de Telefónica, nombró a Escribano presidente de Indra. Enseguida se planteó la 'operación abyecta' o compra de EME por Indra. Primero Hispanidad, clamando en el desierto contra la sinvergonzada que supone que el presidente de Indra, de la que sólo posee el 14,5% decida comprar una empresa proveedora, EME, de la que posee el 100%: un conflicto de intereses de libro. Pero, casualmente, en un año, Marisu no se había enterado de ello, mire usted por dónde. Oiga, o la vicepresidenta primera presenta la dimisión por mentirosa, o la presenta por mala... o por tonta.
Personalmente, lo que más me cabrea es que este medio ha repetido, una y otra vez pero en solitario, que la compra de EME por Indra era una operación infumable, abyecta, mientras el presidente de Indra, nos llamaba indocumentados y el CEO de la compañía, José Vicente de los Mozos, nos llamaba mentirosos.
Decíamos en estas pantallas que la inmoral 'operación abyecta' acabaría en los tribunales y pondría en solfa el gran proyecto industrial español de defensa. Y todos callaban.
Y ahora resulta que la CNMV -gran organismo regulador- y la propia SEPI, máximo accionista del grupo de defensa, se dan cuenta de que Hispanidad apuntaba bien cuando hablaba de conflicto de intereses.
Insisto; o mentirosos o malos o tontos: sírvanse escoger.
Para entendernos: que Sánchez añade una nueva traición, esta vez a los Escribano y que el proyecto Indra puede irse al garete. ¡Cómo han cambiado las cosas! A todo esto, Hispanidad se quedó sola hablando de la 'operación abyecta' mientras los Escribano repartían patrocinios a diestro y siniestro.
Insistimos: la solución sería nacionalizar Indra, tal y como propone la titular de Defensa, Margarita Robles, que de industria de armamento no tiene ni idea, pero sí la tiene la que fuera su secretaria de Estado, actualmente en el CNI, Esperanza Casteleiro. El problema es que, ahora, tras el calentón bursátil de la década, esa nacionalización resulta carísima.
Para una vez que Pedro Sánchez acierta, cuando prescindió de ser la cola de león de Airbus en la industria armamentista y consideró a Indra cabeza de ratón, ahora el proyecto le sale rana porque su asesor económico, Manuel de la Rocha, -a ver si se prejubila- se ha dejado llevar por una operación que no tenía ni pies ni cabeza y, sobre todo, porque de la Rocha ha estado pendiente, al igual que en Telefónica, de quién mandaba, en lugar de intensificar la capacidad industrial de Indra, que es el verdadero problema.
El verdadero problema de Manuel de la Rocha, al igual que el de su jefe, el presidente del Gobierno es que son dos indocumentados a quienes le gusta influir en las empresas cuya actividad no controlan. Porque una cosa es mandar y otra gestionar.