Ibercaja volvió a sonreír en el primer semestre del año después de un 2025 que dejó un sabor amargo en la cuenta de resultados. Así, durante los seis primeros meses del presente ejercicio, la entidad que dirige Víctor Iglesias aumentó un 8,6% los ingresos recurrentes, gracias al repunte del 11,1% del margen de intereses, hasta los 345 millones de euros, y gracias al aumento del 9% de las comisiones, que alcanzaron los 271 millones. Los ingresos por contratos de seguros, sin embargo, se redujeron un 4,6% y no superaron los 62 millones.
Así llegamos al margen bruto, que aumentó un 7,3%, hasta los 706 millones, lo que permitió absorber sin problemas el aumento del 8% de los gastos de explotación, que fueron de 373 millones. Al final, y tras unas provisiones de 60 millones, un 6,4% superiores a las de 2025, el beneficio bruto cerró en 277 millones, un 6,4% más, mientras el resultado neto fue de 184 millones, un 2,1% más.
Como siempre, merece la pena destacar la actividad comercial de Ibercaja, tanto en la captación de depósitos, que aumentaron un 1,7%, hasta los 35.475 millones de euros, como en la formalización de préstamos y créditos, que creció un 9,6% (4.492 millones de euros), de tal manera que la cartera de crédito aumentó un 4,2% respecto a junio de 2025, hasta los 31.382 millones.
También mejoró la gestión de activos y seguros, donde Ibercaja destaca desde hace años, con un crecimiento del 9,3%, hasta los 47.134 millones. En esta línea, conviene destacar la evolución de los fondos de inversión, que aumentaron un significativo 10,7%, hasta los 31.450 millones.
En definitiva, buena primera mitad del año que refuerza la posición de Ibercaja como entidad independiente. A ver cómo termina el ejercicio.