La irrupción de la inteligencia artificial generativa -no conviene olvidar que no es inteligencia, sólo es una máquina- está generando mucha inquietud en las plantillas de los bancos. En la Junta del BBVA, celebrada el viernes, el presidente Carlos Torres no sólo no negó más ajustes, sino que dejó abierta esa posibilidad. “Existe un nivel de incertidumbre elevado”, afirmó al referirse a este asunto.
Sea como fuere, cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. Y es que el HSBC, el mayor banco europeo -aunque la mayor parte del negocio está en Asia- planea despedir al 10% de la plantilla, esto es, a unos 20.000 empleados, por la IA. El banco británico es el primero en hacerlo, pero no será el último, lamentablemente.
En todo caso, no es el primer recorte que realiza Georges Elhedery, Ceo del banco desde 2024, pero sí el más grande. Nada más llegar, salieron unos 6.600 empleados, cifra que aumentó hasta los 12.000 el año siguiente. Ahora, en 2026, la cosa se pone todavía más negra para la plantilla del HSBC.
Lo peor es que sólo estamos al inicio del proceso. La IA seguirá evolucionando y permitirá a las entidades -ya lo está permitiendo- hacer el mismo trabajo pero con menos empleados. Eso, en cuanto a banca doméstica, porque la banca privada, y no digamos ya la patrimonial, es otro cantar.
Pero la banca doméstica, la que realiza la función de ser el sistema de pagos del país, va camino de sufrir recortes históricos de empleo, por culpa de la IA. Y eso permitirá a las entidades reducir drásticamente los costes, pero empeorará, todavía más, la atención al cliente. Sí, todavía puede ser peor.