Felipe Morenés Botín, primogénito del matrimonio formado por Guillermo Morenés y Ana Patricia Botín, ha cumplido 40 años. Tiene dos hermanos, Javier y Pablo y los tres se inclinan hacia la opción financiera, pero Felipe es el que tiene más vocación por administrar dinero ajeno, que es lo que caracteriza a un banquero.
Es curioso, Ana Botín no se entendía con su padre y antecesor en el cargo, Emilio Botín, pero sigue con su hijo Felipe idéntico recorrido: pasará por cuantos más puestos distintos mejor, para conocer el negocio desde la entrada a la salida, de lo bajo a lo alto.
Se estudia el recorrido que se intensificará en los próximos años. Empezando, como su madre, en otras entidades, no en la que ella preside, como Lone Star y UBS, división de banca de inversión. Asimismo, trabajó en Neinor, la mayor promotora inmobiliaria de España y, por fin, entró en el Consejo de Santander México. En el entorno familiar de Ana Botín hay mucho convencido de que la carrera hacia la sucesión de su madre no ha hecho más que empezar.
Dos problemas para que Felipe Morenés se convierta en el próximo presidente del Santander. Por una parte, su tío, Javier Botín, continúa siendo el responsable de la sindicatura de los seis hermanos Botín así como de la Fundación Marcelino Botín.
Las relaciones no son buenas y ya se remontan muy atrás: Ana era de su madre y Javier de su padre. A la boda de Felipe Morenés con Julia Puig, su tío Javier no fue invitado. Con eso basta.
Y sí, Javier era el favorito de su padre, Emilio. Un detalle: cuando Emilio Botín debe elegir a su sucesor como presidente de la Fundación Marcelino Botín... nombró a Javier, no a Ana.
El segundo enemigo en la carrera de Felipe Morenés hacia la Presidencia del Santander son los fondos de inversión, en el caso del Santander, encabezados, cómo no, por BlackRock de Larry Fink.
En todo caso, Ana Botín ya ha decidido: hará todo lo posible para que su primogénito, Felipe Morenés Botín, le suceda como presidente del Grupo Santander. A sus 40 años, comienza la carrera sucesoria.