Dimas Gimeno tiene dos tiendas Wow en Madrid, una en Gran Vía 18 y otra en Serrano 52, en pleno barrio de Salamanca, donde antes había un centro de El Corte Inglés. La primera cuenta con una superficie total de 5.500 metros cuadrados y la segunda, más grande aún, con 6.400. Hay que vender mucho sólo para pagar el alquiler.
Es poco tiempo aún lo que llevan abiertas -la de Gran Vía desde marzo de 2022 y la de Serrano, desde finales de noviembre de 2023-, pero en 2023 y 2024, la sociedad matriz de ambas perdió más dinero de lo que ingresó. Esto recuerda el caso Santa Bárbara, que antes de ser vendida a la estadounidense General Dynamics, perdía más dinero del que ingresaba, algo que el entonces ministro de Industria, Josep Piqué, advirtió en sede parlamentaria y tildó de caso único.
Es lo que le ha sucedido a Wow durante los años 2023 y 2024: durante su primer ejercicio completo facturó unos 10 millones de euros y perdió casi 14 millones, mientras que en 2024 facturó unos 18 millones y perdió algo más de 20 millones.
Así las cosas, Gimeno estudia fusionar las dos filiales -una por cada tienda- para acabar con las pérdidas, tal y como publica este martes El Español. Como si fusionar las dos sociedades fuera a incrementar las ventas, que es lo que realmente mantiene vivo un negocio.
Eso, o las sucesivas ampliaciones de capital que han propiciado la entrada en el accionariado de la familia colombiana Urrea, fundadores y propietarios de Leonisa, una de las empresas más grandes de Hispanoamérica de moda íntima y lencería, y del ‘family office’ del chileno José Luis del Río Goudie, accionista histórico de grandes empresas del país. Los Urrea son el segundo accionista, con el 30%, sólo por detrás de Gimeno (40%), mientras la familia Del Río Goudie posee el 20% del capital. El 10% restante está en manos de minoritarios.