La implantación de la inteligencia artificial está poniendo negro sobre blanco las prioridades de muchas empresas como, por ejemplo, de tres gigantes tecnológicos como Alphabet -matriz de Google y Youtube- Microsoft y Meta -matriz de Facebook, Instagram y Whatsapp.

Empecemos por Alphabet, que disparó el beneficio en el primer trimestre un 81%, hasta los 62.578 millones de dólares, tras facturar un 21% más, hasta los 109.896 millones de dólares.

El consejero delegado de la compañía se mostró así de satisfecho: “El inicio de 2026 ha sido muy sólido, impulsado por nuestras inversiones en inteligencia artificial y por cómo nuestros modelos están potenciando todas las áreas de negocio”.

¿Y si cambiara esos modelos por otro que pusiera a las personas por delante del beneficio puro y duro? Porque además de una cuenta de resultados mucho más lustrosa, la IA ha justificado miles de despidos en los últimos años, en Alphabet. El más duro, el de 2023 que terminó con unos 12.000 trabajadores, el 6% de la plantilla, fuera de la compañía.

Desde entonces, las salidas han sido menos numerosas, pero constantes, y se han llevado por delante a algunos departamentos, casi completos. En 2024, por ejemplo, el ajuste alcanzó a unos 1.500 trabajadores de departamentos como Google Assistant, publicidad o el área de Realidad Aumentada.

La estrategia continuó durante 2025 con el despido del 35% de los gerentes, supervisores de pequeños equipos, la salida de unos 200 empleados de publicidad y otros tantos de Hardware y Plataformas.

Algunos dirán que, efectivamente, ha despedido, pero también ha contratado empleados con otros perfiles. Las gallinas que entran por las que salen. Sí, pero lo segundo no justifica lo primero, porque se trata de ganar dinero, evidentemente, pero sin descuidar el futuro de las personas que son, a fin de cuentas, lo más importante. Y los miles de millones de beneficios son un colchón más que suficiente para actualizar la formación de esos empleados reemplazados por la IA.

Microsoft, fundada por el filántropo Bill Gates, no se quedó atrás, ni mucho menos, aunque en su caso son resultados de los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal. El beneficio aumentó un 31%, hasta los 97.983 millones de dólares, tras ingresar 241.832 millones, un 18% más que el año anterior. La propia compañía argumentó que fue gracias a la IA, la misma que justificó el despido de unos 20.000 empleados, desde 2025.

Y, por último, Meta, que parece haber encontrado el camino tras clausurar el ruinoso metaverso. La empresa de Mark Zuckerberg, dueña de Facebook, Instagram y Whatsapp, ganó un 61% más hasta marzo, esto es, 26.773 millones de dólares, tras facturar 56.311 millones, un 33% más. Y como en los otros dos casos, Meta puso por delante los beneficios a las personas y despidió a más de 12.000 empleados.