“Orgullosa madre de tres chavales (de entre 15 y 20 años), disfrutona, agradecida por mi marido, familia, amigos y trabajo. Como… a muchos, me encanta viajar, leer, hacer yoga, pasear por el campo, jugar al pádel”, así se define esta asturiana de adopción, Marian Fernández, responsable Macro de Andbank España.

En lo profesional, y como analista de origen, “gran parte de mi tarea tiene que ver con comunicar, interna y externamente. Y me encanta. Hay mucho que transmitir, que hacer llegar de manera rigurosa y sencilla, pero con entusiasmo, en relación con la inversión, con los mercados”, nos cuenta Marian Fernández en esta entrevista en la que repasamos la situación económico-financiera para este 2024 que acabamos de comenzar.

-¿Le preocupa que 2024 sea un año eminentemente electoral en un contexto geopolítico… y económico tan complicado?

Desde el punto de vista de los mercados financieros, más que preocupación es interés, necesidad de seguimiento. Las elecciones forman parte del día a día de la democracia y de los mercados. Para estos, sin duda, las más importantes serán las americanas, en noviembre. Una victoria republicana o demócrata marcaría diferencias desde el punto de vista fiscal, o desde la política exterior, pero no descarrilaría tendencias de mercado.

-Dicen que este año será peor que 2023… y que será el menor crecimiento en dos décadas a pesar de no estar en recesión.

Es cierto que esperamos crecimientos débiles o muy moderados entre las grandes economías. En EEUU, el consumo, muy apoyado desde el lado fiscal en años previos, no sería tan protagonista. En Europa seguimos en recesión industrial, con un sector exterior que si el resto del mundo no crece con fuerza tampoco despuntaría, aunque con el positivo de un consumo para el que esperamos mejor comportamiento, apoyado por la mejora de los salarios reales y un mercado laboral que seguiría siendo sólido.

Respecto a la inflación, la clave sigue estando en el precio de los servicios, en la evolución de los salarios

-Y Alemania se contrae un 0,3% en 2023. Imagino que lo esperaba, ¿no es así?

Lamentablemente era esperable. Alemania, mucho tiempo motor, ahora no lo es. En 2023 no ha tenido apoyos desde el consumo (más ausente que en otros países europeos), y sí mucho viento en contra desde el frente industrial y el exterior, claves en este país.

-Una de las personas que acaba de pasar por esta sección me decía que la clave es Alemania y su debilidad la que preocupa. ¿Está de acuerdo?

Sin duda Alemania es clave. En el lado positivo me quedaría con la capacidad de ajuste y de reacción que el país ha tenido de siempre. Por ejemplo, ahora son muchas las peticiones, entre otras desde el frente industrial, de un impulso fiscal importante para lograr una transformación manufacturera. La mejoría puede ser de medio más que de corto plazo.

-¿Nos debe inquietar que los precios repuntaran en diciembre en la Eurozona?

No, era algo “cantado”. Ya nos venía avisando el BCE de que ocurriría. Se explica bien desde el componente energético y no cambia la visión de medio plazo de una inflación más controlada.

-¿Y que repuntarán también en EEUU?

Parecido. Hablamos de repuntes menores, en un entorno en el que siguen siendo varias las razones a favor de la continuación de la desinflación. Primero que las expectativas de inflación siguen en descenso (en el 3% a un año, el nivel más bajo desde 2021, y a 2,6% a tres años vista menor que el 3% anterior). Además, la evolución de la inflación subyacente, cerca del objetivo de la FED en EEUU. O los precios de producción industrial, sorprendiendo con recortes mayores de lo previsto. También la trayectoria del precio del crudo o del gas, con precios contenidos pese a la tensión geopolítica.

En 2024 esperamos un crecimiento menor en general, por debajo del potencial, notándose más en EEUU, con punto de partida en 2023 más fuerte

-Entonces las bajadas de tipos… ¿para cuándo?

En torno a mitad de año, mes arriba, mes abajo. La FED lo iniciará primero, el BCE esperaría para cambiar el tono hasta conocer las cifras salariales, que no llegan hasta finales de abril como pronto. Lo que no esperamos son bajadas tan intensas como el mercado descuenta actualmente (unos 5-6 recortes en EEUU y Europa). Lo que hoy se pone en precio, aceptado el aterrizaje suave, deja un margen mínimo de error en materia de inflación. Y aunque muchos son los factores que apoyan la desinflación, seguimos teniendo otros a vigilar: el poder de fijación de precios de las empresas, los salarios, la potencial tensión en las cadenas de suministro.

 

-¿Por qué la economía de Estados Unidos ha resistido mejor de lo esperado?… sigue creando empleo y tiene una tasa de paro históricamente baja.

Parte de la explicación viene del fuerte impulso fiscal post-pandemia, que explica entre otros ese comportamiento diferenciado entre el consumo americano y el europeo. Así, mientras las ventas al por menor en EEUU han crecido más de un 30% desde antes del Covvid, en Europa lo han hecho en apenas un 2%. Otra parte viene de la independencia energética, sin la afectación que otras zonas, como Europa, hemos tenido de la subida de los precios de crudo o gas. 

-Las normas fiscales volverán a entrar en vigor en el año 2024, después de años en el congelador… aquí en Europa.

Llegó el momento, con las razones que dieron lugar a este “parón”, pandemia, elevada inflación, superadas. El impacto se notaría más en 2025, en los nuevos presupuestos, que en 2024, pero con el marco propuesto sería modesto, sin comprometer crecimiento. De momento el nuevo marco está aún pendiente de aprobación por el Parlamento, con elecciones en junio.

-Bruselas le ha dicho a España que necesitará ajustes de gasto para cumplir con ellas. ¿Desde qué posición parte nuestro país?

Como muchos otros países europeos, nuestra base de partida no es favorable. Superamos con creces los objetivos, mantenidos del esquema anterior, de deuda/PIB y de déficit/PIB. Frente a un desapalancamiento privado en los últimos años, el endeudamiento público se ha ido a niveles muy elevados, básicamente recortados por la inflación en algunas métricas, no por medidas de ajuste concretas. Pero la exigencia de las nuevas normas parece menor, más progresiva que las de las anteriores.

A favor de EEUU ha jugado la independencia energética, sin la afectación que otras zonas, como ha ocurrido en Europa, donde hemos tenido de la subida de los precios de crudo o gas

-¿El nuevo marco fiscal es más sencillo y más acorde con la situación de países concretos?

Es más flexible, basado en algún indicador (gasto primario neto) más observable y lógico que el previo (déficit estructural). Es individualizado y traslada a los países la iniciativa de definir la senda de ajuste fiscal. Pero el esquema pierde credibilidad con medidas en caso de incumplimiento poco claras y es más complejo que la propuesta inicial de la Comisión.

-Aunque la situación no es para nada tan complicada como en 2008, el verbo que hay que conjugar aquí en Europa es el de resistir, la economía tiene que resistir, ¿esa es la clave?

Más que resistir quizás otra opción más interesante, de medio plazo, sea impulsarse, transformarse. Por ejemplo, con un buen aprovechamiento de los fondos europeos Next Generation, creando marcos favorables a la inversión tecnológica, avanzando en la imprescindible integración financiera…

-Sin embargo, un informe del Foro económico de Davos dice que habrá un debilitamiento de la economía mundial, especialmente la europea.

En 2024 esperamos un crecimiento menor en general, por debajo del potencial, notándose más en EEUU, con punto de partida en 2023 más fuerte, que en Europa donde el consumo podría servir de apoyo.

-¿Habrá un punto de inflexión en primavera respecto a la inflación?

Después del primer trimestre el efecto base tan favorable en 2023 pierde importancia. Si la evolución de la energía restó más de un 8% al IPC europeo en 2023, en 2024, siempre que los precios sigan en estos niveles, restaría teóricamente menos de un 3%. La clave sigue estando en el precio de los servicios, en la evolución de los salarios. La desinflación podría ser menor desde ese primer trimestre pero no esperamos tampoco repunte de los precios.

El BCE esperaría para cambiar el tono (tipos de interés) hasta conocer las cifras salariales, que no llegan hasta finales de abril, como pronto

-Me ha hecho gracia este titular que he leído hace unos días: la economía china tuvo un año miserable (2023) pero puede que 2024 sea peor. ¿Qué piensa?

No sé si peor, pero quizás no mucho mejor. El crecimiento del PIB (por debajo del 5%) seguirá siendo modesto para esta economía. Aunque se han tomado medidas de estímulo macro en general (monetarias y fiscales), pero la posibilidad de nuevas bajadas de tipos es limitada. Los intentos de fortalecer el atractivo de este mercado para un inversor extranjero, muy desencantado con el país, como el lanzamiento de un nuevo índice de renta variable, no surten efecto. Seguimos viendo necesarios nuevos avances en relación con los problemas inmobiliarios, la liberalización del mercado de capitales o la libre flotación de la divisa para volver a integrar el activo en cartera.

-Y, por último, ha dicho Peter Oppenheimer (Goldman Sachs) que el mundo se acerca a "un nuevo súper ciclo" de crecimiento. Primero, que lo diga este señor ¿le da un plus de verosimilitud? Segundo: ¿Qué opina Marian Fernández?

Un sí claro a la primera pregunta, por visión formada e informada. Mi opinión, humildemente, es que no se si vamos o no hacia un superciclo, creo que la alegría puede ir por barrios, que los modelos de negocio siguen siendo clave, y que es importante ser selectivos. Pero sí comparto las palancas que él observa, inteligencia artificial y descarbonización. Y así como la primera ha sido reconocida, cotizada en mercado, la segunda probablemente no.