Antonio Huertas se hizo con la presidencia de Mapfre en marzo de 2012, al sustituir a José Manuel Martínez. Es decir, camina hacia los 15 años al frente de la principal aseguradora de España y una de las principales de Europa, pero sometida ahora a un crisis de identidad y de marca, combinación muy peligrosa. Además, las cuentas son endebles: han sido 14 años los que a Antonio Huertas le ha costado recuperar los 1.000 millones de beneficio, que ya conseguía su antecesor antes de jubilarse. 

De entrada, Antonio Huertas intenta detener el declive de la aseguradora con su apuesta por los seguros al por mayor: corporativo y reaseguros, principalmente. Sí, pero en ellos tan importante es la gestión como el tamaño. Cuando llegó a la Presidencia, Huertas optó por los planes de pensiones pero Marisu Montero le borró la idea, al endurecer la fiscalidad. A partir de ahí lo ha probado todo, volver a los seguros sanitarios, mejorar en seguros financieros, consolidar la expansión internacional… pero nada ha salido bien.

Mapfre, en una crisis de identidad. Y los seguros corporativos o el reaseguro no son el espíritu de Mapfre. En ellos, el tamaño es tan importante como la gestión

En su plato fuerte, automoción, se ha topado con un sector en declive y con la competencia dura de Mutua y Línea Aseguradora.  

Todo esto nos lleva a la siguiente conclusión: Mapfre se enfrenta a una crisis global, de identidad y los seguros corporativos o el reaseguro no forman parte de su personalidad. En ellos, el tamaño es tan importante como la gestión. 

Y todo ello unido a una pérdida de imagen de marca porque la calidad, históricamente lo mejor de Mapfre, ha descendido hasta niveles preocupantes: en la casa se vive un lamentable descenso en la calidad del servicio.

Todo ello unido a una pérdida de imagen de marca porque la calidad, históricamente lo mejor de Mapfre, ha descendido hasta niveles preocupantes mientras Mutua Madrileña continúa pisándole los talones en Automoción

En resumen, la crisis de Mapfre se acentúa. Tras el fiasco en planes de pensiones y en seguros sanitarios, de vida y financieros, así como en la expansión internacional, hoy en retroceso, Mapfre se enfrenta en automóviles a una Mutua en expansión. La crisis empieza a ser permanente.

La imagen de marca, históricamente lo mejor de Mapfre, ha descendido hasta niveles preocupantes mientras Mutua Madrileña continúa pisándole los talones en Automoción. Históricamente, insistimos, la calidad en el servicio ha sido la imagen de marca de Mapfre. Era algo así como el Corte Inglés del Seguro... pero esa imagen ha quedado atrás.