La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que preside Carlos San Basilio, está preparando un nuevo código de buen gobierno corporativo que podría ver la luz a mediados de 2027. Habrán pasado siete años -una eternidad- desde la última puesta a punto del código actual.
En primer lugar, la CNMV pretende imponer el modelo anglosajón de gobernanza, esto es, para las cotizadas de más de 500 millones de euros, un presidente chairman y un consejero delegado que concentre todo el poder de la gestión. Es el modelo preferido del BCE y que Fráncfort intenta imponer a los bancos españoles cada vez que hay cambios en la cúpula de los mismos.
El nuevo código también se fija en los consejeros independientes para los que, entre otras medidas, propone limitar su remuneración de tal manera que no supere el 25% de su renta total anual ni el 10% de su patrimonio neto.
El objetivo es fomentar la independencia de los consejeros independientes, valga la redundancia. ¿Hasta qué punto se puede considerar independiente un consejero que cobra más de 100.000 euros por asistir a once reuniones al año? La propuesta de la CNMV se queda muy corta. Lo mejor sería, no que cobren menos, sino que no cobren nada.
O mejor, instaurar el modelo que puso en marcha Luis Valls en el Popular: que los consejeros destinaran todo ese dinero a obra social. Entonces sí serían independientes para criticar al presidente y al consejero delegado sin temor a no ser renovados en su puesto. Por ejemplo, los independientes del BBVA que no han dicho ni mu ni han exigido la salida de Carlos Torres tras el sonado fracaso de la opa sobre el Sabadell. Por supuesto, tampoco ellos han dimitido tras apoyar las controvertidas decisiones de su presidente.
Y sobre separar los chairman y los CEO está muy bien en la mentalidad anglosajona, pero en España tenemos otra manera de gobernanza que, por cierto, ha funcionado tan bien o mejor que la otra. En cualquier caso, lo que hay que hacer es dejar libertad a las empresas para que sigan el modelo que quieran y que mejor se adapte a sus circunstancias.
Menos mal que las recomendaciones de la CNMV son sólo eso, recomendaciones.