Resulta que queda confirmado que el Ingreso Mínimo Vital (IMV) además de ser una paga para vagos, está mal diseñado, todo gracias al exministro y ahora Gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá. Y ojo, no lo decimos nosotros, sino la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, que se ha dado cuenta que, por un lado, más de la mitad de los perceptores del ingreso mínimo recibe una prestación adicional y el 16% cobra dos o más subsidios, y por otro, que apenas llega al 44% de los hogares con condiciones para recibirlo. Por ello, desde la AIReF piden al Gobierno revisar el Ingreso Mínimo para que no se solape con otras ayudas y encontrar antes trabajo, porque claro, la paguita al que no hace nada no es la mejor fómula para incentivar a que la gente vuelva a buscar empleo. 

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Lo ha hecho hoy jueves en la publicación de la quinta Opinión sobre el Ingreso Mínimo Vital (IMV), que cierra el ciclo de evaluaciones anuales haciendo balance de los principales hallazgos y propuestas de estos cinco años.

El análisis de la complementariedad con otras prestaciones muestra que, en 2024, "el 51% de los hogares perceptores del IMV recibió al menos otra prestación a lo largo del año y el 16% combinó el IMV con dos o más ayudas". Estos resultados ponen de manifiesto que existe margen para "mejora el encaje del IMV con el resto de prestaciones, lo que exige reforzar la coherencia del sistema entre coberturas para evitar solapamientos".

El análisis concluye que el subsidio por desempleo es la prestación que más se complementa con el IMV. El 16,6% de los titulares del IMV percibe también este subsidio durante los doce primeros meses de cobro; el 17% de los episodios de subsidio desemboca posteriormente en una solicitud del IMV. Entre los hogares que solicitan el IMV después de haber percibido el subsidio, el 47% lo hace una vez que este ha finalizado.

Esta relación se intensifica a partir de los 52 años, cuando el subsidio se vuelve indefinido y pasa a operar, en la práctica, como una prestación de último recurso que convive con el IMV hasta la jubilación. La simultaneidad entre el IMV y el subsidio de desempleo se duplica a partir de los 52 años. 

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Pero es que ojo porque en esto, al igual que con la tasa de paro, también somos los últimos de la clase. Al comparar con otros países europeos, la AIReF concluye que España combina una prestación relativamente elevada con resultados inferiores a la media europea en cobertura y reducción de la pobreza. Además, mantiene un período de cómputo de rentas más rezagado, una definición amplia de la unidad de convivencia y una condicionalidad laboral menos intensa.

Y claro, con tanta protección, el 46% de los hogares perceptores continúa cobrando el IMV transcurridos 60 meses. Este porcentaje se eleva al 57% entre los beneficiarios cuyo importe se encuentra más próximo a la renta garantizada y se reduce al 34% entre aquellos que reciben una proporción menor. "Estos resultados muestran que una mayor intensidad protectora se asocia con una mayor permanencia en la prestación y refuerzan la necesidad de mejorar la conexión del IMV con el empleo mediante una reformulación del incentivo al empleo". Traducido: si la paguita es casi como un salario, el perceptor se pregunta, ¿para qué trabajar? 

Y para rematar, la prestación está tan bien diseñada que no sólo un alto porcentaje acumula más de una ayuda, sino que el 52% de los hogares con derecho al IMV continúa sin solicitar la prestación. 

Por tanto, a raíz de los resultados de la quinta Opinión, la AIReF formulan dos propuestas nuevas: reforzar la coherencia entre el IMV y el resto de las prestaciones, especialmente con el subsidio para mayores de 52 años, y revisar determinados elementos del diseño del IMV a la luz de la experiencia europea para asegurar una prestación más consistente.