A Cajamar le está costando lo indecible alcanzar una rentabilidad del 10%, considerada el umbral entre una rentabilidad suficiente o insuficiente. Hablamos de la rentabilidad sobre recursos propios (ROE), esto es, el beneficio neto obtenido por cada euro de capital invertido.

Lo dicho: menos del 10% es poco y Cajamar cerró 2025 con un ROE del 7,6%, inferior incluso al obtenido el año anterior, que fue del 7,8%, según los resultados publicados este miércoles por la entidad. Sin duda, este será uno de sus principales retos durante 2026. Tampoco conviene olvidarse de dónde viene para valorar el esfuerzo realizado hasta el momento, y es que en 2022, el ROE fue del 2,1%, en 2023 aumentó hasta el 3,3% y en 2024 dio el salto al mencionado 7,8%.

Lo mejor del ejercicio fue el aumento del 13,4% del beneficio antes de impuestos, que alcanzó los 441 millones de euros. El beneficio neto fue de 349 millones, un 6,8% superior al de 2024. Eso y la intensa labor comercial que supuso un crecimiento de la inversión crediticia del 9,2%, hasta los 42.130 millones de euros. Cajamar mejoró su cuota de mercado de créditos hasta el 3,16%.

Uno de los puntos más destacables de la cuenta de resultados lo vemos en la reducción del 11,3% del margen de intereses, que alcanzó los 1.078 millones de euros. Efectivamente, la cooperativa de crédito que preside Eduardo Baamonde es una de las entidades españolas que más sufre la caída de los tipos de interés dictada desde Fráncfort. Las comisiones netas, por su parte, aumentaron un 7,3%, hasta los 330,5 millones.

Al final, el margen bruto alcanzó los 1.601,8 millones de euros, un 3,2% más que en el año anterior, gracias a las citadas comisiones, a la contribución de las alianzas estratégicas (+13,5%) y a la plusvalía extraordinaria registrada durante el tercer trimestre derivada de la cartera de renta fija.

También fue positivo en margen de explotación, que creció un 3,7%, hasta los 849,9 millones de euros, gracias a que los gastos fueron inferiores a los ingresos, y eso a pesar de que los gastos de administración aumentaron un 2,4%, hasta los 665,8 millones.

Otra clave del resultado fue la reducción de las dotaciones a provisiones, que alcanzaron los 71.732 millones, un 64% menos que en 2024, cuando fueron de 199,3 millones.