Cambios en el Consejo de Caixabank. Lo primero, renueva Tomás Muniesa como presidente de la entidad por otros cuatro años, cuando ya habrá cumplido 78. 

Segundo, sale la vicepresidente, Amparo Moraleda, que no pasa a ser consejero externo sino que abandona el Consejo, tras haber sido vice sólo un año. 

Lo previsto es que le sustituya un consejero independiente. Ahora bien, en el mejor estilo Caixa, donde las cosas se hacen despacio, aún no se ha nominado a nadie para sustituri a Moraleda como vice. 

No olviden que en Caixabank abundan los independientes, tal y como le gusta al BCE. Ahora bien, el equilibrio de poder en el primer banco en España está muy claro: 2 consejeros dominicales para Criteria, uno para el FROB. El propio Muniesa es dominical. 

Hablamos de lentitud por cuanto Muniesa tiene ahora cuatro años por delante, hasta los 78. ¿Significa que en ese momento el vice acaba siendo presi? No necesariamente pero puede pensarse en ello.

Y si es independiente, hay que pensar en los actuales independientes, no en la nueva, Ana María García Fau que no puede entrar de vicepresidente, no en la actual presidenta de la comisión de Riesgos, Coro Usarriaga, pero sí en el actual presidente de la Comisión de Auditoría, Eduardo Sanchís, con prestigio y procedente del sector farmacéutico. Pero sí, es legítimo elucubrar. 

Por lo demás, la nueva incorporación, García Fau, es una profesional de los consejos, figura de las más emergentes en el panorama empresarial español. Oiga, ¿han servido para algo todas las normas de buen gobierno corporativo? Yo creo que no, en las empresas, como en las instituciones, manda uno y el resto se dedica a controlar al uno para que no se pase de mandón. La única norma de buen gobierno corporativo es aquella que permite al accionista decidir -he dicho decidir, no sólo vigilar- el salario de su empleado, sea presidente o CEO.