España tiene tres grandes bancos: Santander, BBVA y Caixabank. El tercero tiene poca presencia internacional, mientras que, por el contrario, los grupos presididos por Ana Botín y por Carlos Torres cuentan con una fuerte presencia internacional.
Así, el Santander capitaliza 150.000 millones frente a los 102.000 y a los 75.000 de Caixabank. Ahora bien, comparar a este último con los dos anteriores puede resultar equívoco por cuanto su presencia internacional es mínima mientras que, en el caso del BBVA, por ejemplo, nada menos que el 44% del beneficio proviene de una sola filial: México. España, la matriz, aporta el 33% y Turquía el 8%.
Si vamos a la comparación entre los dos grandes, un ex-BBVA, alto y arriba, lo definía así: BBVA es hoy un banco sin dueño y con un Consejo muerto. Ojo, es un banco solemne y rentable, su problema no es de balance, su problema es corporativo, agudizado tras el fracaso de la OPA sobre el Sabadell
Y ahí empieza el lío, más bien los líos, que suelen afectar a un banco sin dueño y con un consejo fallecido.
Eso no ocurre en el Santander: no es que Ana Botín sea la propietaria, ni de broma, pero sí es un referente de la propiedad. Eso no ocurre en el BBVA.
Es decir, estamos ante una paradoja: el BBVA es más rentable que el Santander, pero también más inestable.
Más, el caso Villarejo no está cerrado. A Carlos Torres le ha salido bien la estrategia de centrar en Francisco González toda la responsabilidad por las escuchas ilegales del comisario Villarejo. Naturalmente, las relaciones entre FG y Carlos Torres no pueden ser peores.
Pero eso sí, quien ha sido encausada, además de FG, ha sido la persona jurídica BBVA. Ese es el problema de los problemas. Torres, sin embargo, ha sido liberado.
Así, a este banco sin dueño le asolan otros dos enemigos. El primero, Andrea Orcel, el hombre de Unicredit, que insiste y persiste en un intento de fusión con el BBVA, ahora que Torres ha fracasado en su OPA contra el Sabadell. Supondría constituir la mayor entidad de la banca comunitaria.
Por último, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), continúa en sus trece: pretende el control político del BBVA que en su día le arrebataran Rodrigo Rato y Francisco González. Y el amigo Pedro Sánchez -el estilo es el hombre- lo utiliza como la zanahoria para conseguir que el PNV le apoye con sus cinco votos en el Congreso de los Diputados.
La consecuencia inmediata, de ya mismo, es terrible: hoy, Carlos Torres es un esclavo de Moncloa. Si Moncloa le dice que apoye al nuevo presidente de Telefónica, lo hará y si le pide a Torres que se tire la Ría de Bilbao, también lo hará.
BBVA: un banco sin dueño, con un consejo catatónico y con un presidente al servicio de La Moncloa, que siempre pide más que da. Más rentable que el Santander, pero más inestable que el Santander.