La vista para el juicio sobre la liquidación del Banco Popular por la Junta de Resolución Bancaria Europea (JUR) y su donación al Santander por 1 euro se celebrará durante el primer semestre de 2027. Sólo han tardado un año en fecharlo y lo hacen de forma vaga. Aquí es donde sale un abogado listillo y me dice que eso es lo habitual, como si lo habitual fuera lo normal, esto es lo que se atiene a la norma.
En cualquier caso, y naturalmente se trata de una casualidad, resulta que el 6 de junio de 2027 prescriben los delitos de los que se acusó, en la instrucción, al último presidente del Banco Popular: Emilio Saracho.
Es decir, al banquillo van quienes perdieron 500 millones de euros en una ampliación de capital. Se trata de la ampliación de capital de 2.500 millones de euros de los que, la quinta parte fueron aportados por el propio consejo que la aprobó. Y les pueden caer, por ejemplo, al anterior presidente, Ángel Ron, muchos años de cárcel.
Repito: unos señores pueden acabar en la cárcel por una ampliación de capital presuntamente engañosa... en la que se engañaron a sí mismos y perdieron 500 millones. De esto debe deducirse que los imputados, además de unos pérfidos estafadores, eran unos completos idiotas.
Por contra, el juez instructor, José Luis Calama, ha exonerado a Emilio Saracho, el presidente del Popular, que filtró a El Confidencial que el banco que él mismo presidía, estaba quebrado. Naturalmente, aquello provocó un cierto pánico y la presunta quiebra más absurda, el Popular no estaba quebrado, de la era modera: porque la banca nunca quiebra por falta de liquidez.
Ahora bien, que un presidente filtre a un periodista que el banco que preside está quebrado, no ayuda mucho a la reputación corporativa de la entidad.
No obstante, por si acaso, la instrucción del juez Calama se ha alargado durante siete años y la fijación de fecha para la vista oral, más de un año. Y así, si en esa vista oral la Fiscalía no decide abrir el apartado Saracho, los presuntos delitos de don Emilio, habrán prescrito.
Al final, resulta que un banco que valía en bolsa 3.000 millones de euros, con un patrimonio de 11.000 millones de euros, fue liquidado por la JUR y cedido al Santander por 1 euro, la noche del 6 al 7 de junio de 2017... con un pelín de nocturnidad y mucha alevosía.