En 2016, lo mismo que en 2015, el salario anual de Ángel Ron como presidente del Banco Popular fue de 1,35 millones de euros. Es decir, que cobró 3.698 euros por cada día de trabajo. Le sustituyó Emilio Saracho, ya saben, el Demóstenes autor de la esclarecedora sentencia: "el puto chileno me ha jodido el 'deal'", quien cobraría de salario fijo 1,5 millones de euros. Pero, ojo, previo cobro, como saludo de bienvenida y a costa de los accionistas del Popular, de 4 millones de euros en concepto de bonus de entrada. Para que no se nos escape: insisto, bono de entrada -una novedad desconocida por este servidor-, que no de salida, antes de empezar el ejercicio, no al final según los resultados conseguidos que sería lo lógico. Es decir, que, en conjunto, Saracho cobró el Popular 4,5 millones de euros.

Dado que permaneció en el cargo el cargo 110 días y bajo el principio de que "no tengo ni puta idea de cómo se gestiona este puto banco", cada jornada de trabajo le salió a don Emilio por 40.909 euros por día. Más de 10 veces más que Ron, el último presidente del Popular propiamente dicho. ¡Ah! y dejando claro que su cargo como presidente del Popular no podia ser incompatible con el de sus consejos en otras empresa del Ibex, tales como Inditex: ¿eso no es incompatible?

Vamos, que don Emilio se "forro violentamente" que diría un castizo con la liquidación del que fuera el banco más rentable del mundo.Y todos le hubiésemos aplaudido si hubiera llegado para salvar al Popu, pero lo que hizo fue exactamente lo contrario. Se dedicó a denigrar a la propia entidad que presidía, es decir, a reducir el precio del Popular para poder colocarlo más barato a un tercero, que resultó ser el Santander. La oepración le salió bien, pero en la recta final él fue apartado del proceso. Ya hemos dicho con anterioridad, que Ana Botín, tras una negociación de la gente del Santander con Saracho, le arrebató la interlocución a don Emilio. Y es lógico: por qué había de pagar su valor en bolsa, aunque disminuido por Saracho, que lo cogió por enicma de los 3.500 millones de euros y lo cerró en 1300 millones, cuando se lo iba a regalar Bruselas, doña Elke König, ¡por un euro!

Ahora bien, el asunto mereció la pena por el sueldo de Midas que se llevó Saracho del Popu. Tumbó la capitalización de la entidad mientras estuvo al frente pero para su bolsillo la cosa fue bien. Observen el gráfico adjunto. sin olvidar que la caída del Banco Popular, se debió a una intervención europea,  tras un suicidio provocado por su propio presdiente, Emilio Saracho. Observen como la cotizción del Popu entra en picado cuando alguien -el equipo directivo del Popular sospecha, y no van mal encaminados, que fue el propio Saracho- le cuenta a El Confidencial que el banco corre serio peligro de quiebra. El diario -hizo bien- cita fuertes internas del Popular... eso aumenta la validez de la informacion y dispara la histeria en el mercado. Sólo que la información era mentira.

 

Por si alguien no se lo creía, apenas unas semanas después, la mismísima presidenta de la Junta Europea de Resolución bancaria -la peligrosa Elke König- declara que tienen al Popular bajo estrecha vigilancia. Unas declaraciones  de un supervisor sobre el supervisado, es decir, el pecado capital para un regulador. Aun así, la entrada del chileno Andrónico Luksic, quien compró cerca del 4% del capital, conjuró los efectos de la conspiración Saracho-JUR  y la cotización pega un subidón- Es decir, el "puto chileno" le había estropeado la operación-suicidio al bueno de Saracho. Es entonces cuando el presidente del Popular decide forzar la operación: convence al Consejo de que declare la quiebra del banco, con unos vocales amedrentados por un informe del despacho Uría y Menéndez, quienes llegan a decirles a los vocales que se atengan a las consecuencias penales si no declaran la quiebra de la entidad y que, si son buenos y lo hacen, no sufrirán persecuciòn penal alguna ... lo que se ha revelado falso. Sólo por decir, les recuerdo qeu Uría y Menéndez ha sido siempre el bufete del Santander.

A día de hoy, no pocos de los consejeros del Popular, por ejemplo el mexicano Antonio del Valle, han denunciado que en aquella forzada reunión del Consejo de Adminsitración del Popular, Uría y Menéndez les angañó.

Y esta es la historia. Por mucho que el Tribunal de la UE haya dado su visto bueno a la intervención, el Popular es el único banco cerrado en Europa por la Comisiòn Europea. Un banco que era solvente y viable, según los propios peritos del Banco de España empleados por el juez José Luis Calama para su análisis en la causa penal. No se cerró el Deutsche aleman, mucho más necesitado que el Popular de intervención ni la Caja de ahorros de Siena, porque ni el gobierno de Berlín ni el de Roma, aceptaron la imposición de Europa. Sin embargo, en España se cerró el Popular, sin la menor resitencia incluso con la colaboración, del Gobierno español, en aquel entonces liderado en materia bancaria por el ministro de Economía, Luis de Guindos, hoy subgobernador de Banco Central Europeo (BCE)

En España somos así de tontos pero, desde entonces, a Emilio Saracho se le conoce como "el bienpagao'.