Algo se ha roto en Meliá, propiedad de la familia Escarrer. Y es que la Junta General de Accionistas de la compañía, celebrada el jueves en Palma de Mallorca, no fue como las demás. Sí, los puntos del orden del día se aprobaron como estaba previsto, incluso la reelección del presidente y CEO, Gabriel Escarrer Jaume, como consejero ejecutivo por otros cuatro años.
Lleva en el cargo desde junio de 2023, cuando tomó el relevo de su padre, Gabriel Escarrer Juliá, que falleció casi un año y medio después, en noviembre de 2024. Los buenos resultados le avalan, así como la acertada gestión de la deuda post-Covid.
En la Junta quedó de manifiesto que no es oro todo lo que reluce en el seno familiar. Así lo denunciaron abiertamente Jaime y Ana Isabel Escarrer Bisbal, hijos de Sebastián Escarrer Juliá, el único varón, junto a Gabriel, de los seis hijos del matrimonio fundador de la compañía, Gabriel Escarrer Juliá y Ana María Jaume Vanrell: María Magdalena, Ana María, María Antonia, María Mercedes, Sebastián y Gabriel.
El primero fue Jaime Escarrer Bisbal, poseedor de 300 acciones (0,0001% del capital), quien, además de desvelar que la empresa proyecta una imagen falsa de unidad a los mercados, denunció algo más serio: que para recibir acciones adicionales, la empresa le obliga a él y a sus hermanos, a firmar el pacto de socios, con el que no están de acuerdo. Según él, ese pacto, en la práctica, “blinda la posición del presidente y relega a quienes no comparten esa posición a un papel meramente pasivo”.
Fue entonces el turno de su hermana Ana Isabel, representada por Alfonso Coronel de Palma y dueña, como Jaime, de 300 acciones. “¿Se va a instaurar o se ha instaurado un plan de sucesión en la línea ejecutiva sólido y que evite la concentración de funciones ejecutivas en una sola persona?”, preguntó Coronel de Palma. Es decir, una de dos: o no existe actualmente un plan de sucesión en la cadena hotelera o, si lo hay, no toda la familia Escarrer lo conoce. Lo dicho: algo se ha roto en Meliá.
En paralelo a estas disputas, la Junta aprobó la entrada en el Consejo de Juan Pepa, como consejero dominical en representación de Stoneshield, la firma que fundó y comparte con su socio Felipe Morenés-Botín, hijo de Ana Botín y a quien su madre ya ha nominado como su sucesor en el Santander. Juan Pepa y Felipe Morenés-Botín entraron en Meliá (a través de Stoneshield) en marzo de este año tras comprar el 5% que tenía Global Alpha. Ahora han reforzado esa posición y la han ampliado hasta el 9,5% del capital, que les da derecho a un consejero. La cosa promete.