El resultado de Abanca en el primer trimestre es como las fincas de Extremadura: manifiestamente mejorable. Así lo muestran las cifras difundidas este martes por la entidad. Y son muy mejorables, no sólo porque el beneficio neto se haya reducido un 5,7% y no haya superado los 207,5 millones de euros, sino porque el margen básico, los ingresos del negocio típico bancario, se estancó en los 496,5 millones de euros. El margen de intereses cayó un 4,3%, hasta los 288,5 millones, mientras las comisiones crecieron un 21,6%, hasta los 107,9 millones.
El margen bruto, por su parte, aumentó un 3,6%, hasta los 556 millones, pero fue gracias al resultado de operaciones financieras (ROF). Lo más positivo fue la contención de costes: los gastos de explotación sólo aumentaron un 2,7%, hasta los 288,6 millones, de tal manera que el margen antes de provisiones fue de 267,4 millones, un 4,6% superior al del año anterior. Al final, el beneficio antes de impuestos fue de 246,3 millones, un 0,4%, prácticamente igual (+0,4%) que el obtenido en marzo de 2025. El beneficio neto fue de 207,5 millones, un 5,7% inferior, como hemos señalado al principio.
La entidad también anunció un dividendo de 82,9 millones a cuenta de estos resultados. Escotet percibirá unos 70,4 millones, ya que controla casi el 85% del capital del banco.
Abanca cerró el mes de marzo con una rentabilidad (Rote) del 13,2%, un ratio de capital CET1 del 13,8%, una morosidad del 1,97%, inferior a la media del sector, y una cobertura de activos dudosos del 84,8%.
Como les hemos contado en estas páginas de Hispanidad, Juan Carlos Escotet se hizo con las antiguas cajas gallegas gracias a Alberto Núñez Feijóo, entonces presidente de la Xunta de Galicia. Lo cierto es que el hispano-venezolano ha expandido significativamente la presencia de Abanca en Galicia, eso sí, fuera del sector bancario, haciéndose con empresas como Pescanova o el Deportivo de la Coruña, tras capitalizar su deuda.
El problema de Escotet es que nadie quiere fusionarse con él, y eso que lo ha intentado en varias ocasiones, por ejemplo, con Unicaja. Pero no ha sido posible porque él tendría que mandar en la entidad resultante. No acepta ser el absorbido.
Ahora bien, junto a este veto del sector, Escotet goza del apoyo de la Xunta, también bajo la Presidencia actual de Alfonso Rueda. Un ejemplo: no hace mucho, un grupo educativo quiso abrir una universidad privada en Santiago de Compostela, pero se encontró con la oposición frontal de la Xunta, que vetó el proyecto porque haría competencia a la Universidad Intercontinental de la Empresa, propiedad de Abanca y con campus en La Coruña. En otras palabras, Escotet es el banquero del PP de Feijóo, no cabe la menor duda. Ya lo era cuando era presidente de la Xunta y continúa siéndolo con don Alberto en la calle Génova.