Bruselas ha cargado contra España: el Gobierno Sánchez no tenía ningún derecho a imponer al BBVA condiciones draconianas en su opa contra el Sabadell.
Es más, pasando de la anécdota a la categoría, de los hechos a la doctrina, Bruselas asegura que son los reguladores, no el Gobierno, quienes deben aprobar una oferta de adquisición de acciones. Al tiempo, conmina a La Moncloa a modificar la normativa.
Recuerden que durante la OPA de BBVA sobre Sabadell, el Ejecutivo de Sánchez se opuso desde el primer momento, poniéndose la venda antes de la herida, es decir, apoyando al opado Sabadell antes incluso de que el nacionalismo catalán protestara por el hecho de que una entidad vasca se comiera a una catalana.
¿Qué hizo el Gobierno Sánchez? Pues exigir al BBVA que, aunque venciera en el mercado -que fracasó, porque Carlos Torres es un tacaño- no mandaría en el Sabadell durante los próximos tres años, ampliable a cinco, tras la opa. Pep Oliu se sintió muy reconfortado.
Una chifladura que sólo se le puede ocurrir a un Gobierno autoritario aunque revestido de los correspondientes galones democráticos, sólo porque de otra forma no detentaría el poder.
Hombre, la doctrina parece aceptable según los usos actuales en los mercados financieros. Ahora bien, suena a cachondeito que el dictamen europeo llegue con dos años de retraso: ¡A buenas horas, mangas verdes!, como se decía en los tiempos de la Santa Hermandad, una policía tan ineficaz como la del ministro Marlaska.
Dice Europa que deben ser los reguladores, no los gobiernos, quienes deben actuar de árbitro en una opa. Bueno, está bien: no olvidemos que a los reguladores los nombra el Gobierno pero se supone que son más independientes.
Ahora bien, la otra razón aducida, esa de que las fusiones bancarias son buenas para Europa cuando es la propia Bruselas quien no se pone de acuerdo para afrontar una normativa común que permita las fusiones trasnacionales y cuando tiene aparcada la unión bancaria. Hombre, resulta cosa de mucha risa.
En todo caso, Bruselas asegura que Moncloa debe modificar la normativa bancaria al uso. O sea, que elevan la voz pero ellos mismos se lo toman con clama, con mucha calma.
Se lo digo yo, no habrá grandes bancos europeos en mucho, mucho tiempo, y posiblemente sea lo mejor.