Iba para ingeniero industrial…pero, casualidades de la vida, poco tiempo después supo que no era ‘su lugar’ y, “lo que inicialmente parecía tiempo perdido y un gran fracaso, según la mentalidad española, terminó siendo la mejor decisión porque descubrí los mercados financieros”.
Ahora, Gabriel Castro, protagonista hoy de este espacio de entrevistas, lleva dos fondos en Singular Bank, junto a José Ramón Boluda y Sara Antolín. Uno de ellos invierte en renta variable, y el otro, fundamentalmente en renta fija. Ambos les están dando muchas alegrías. “Trabajamos con sentido común”, asegura, “evitando las modas, y analizamos las empresas como si fueran nuestras”
Y…curiosamente, la mayoría de los bonos en los que invierten no tienen calificación crediticia, “esto no significa que sean de mejor o peor calidad”, precisa, así que, Gabriel, José Ramón y Sara, tienen que hacer un trabajo extra porque, a diferencia de otros fondos que se apoyan en la documentación de Moody’s, por ejemplo, “nosotros realizamos nuestro propio análisis y nos formamos una opinión independiente sobre el riesgo y la rentabilidad”.
Con buena parte de la cartera, del fondo de renta fija, concentrada en petróleo, gas, y transporte marítimo, “industrias que suelen ser maltratadas y que han perdido acceso a financiación bancaria debido a criterios ESG poco razonables”, también están invertidos en Grifols, un valor no apto para cardiacos. “Ha habido momentos de estrés”, reconoce nuestro invitado, “pero conocíamos el valor de los activos y aprovechamos nuestro conocimiento para generar una excelente rentabilidad”.
-Bienvenido, Gabriel. Cuando me contaba su historia ‘profesional’, me llamó la atención esta frase: “entendí que la inversión era, precisamente, invertir en empresas…lo más parecido a ser “el jefe” de mi padre”. ¿Cómo es esto? ¿Me lo explica?
Mi trayectoria en inversión empezó con el análisis técnico, que puede considerarse una filosofía especulativa, ya que se centra más en los niveles de compra y venta según el comportamiento de la acción que en la empresa en sí. Al descubrir la inversión en valor, comprendí que los mercados financieros, tanto de acciones como de deuda, son canales esenciales para que empresas y personas prosperen. Aunque a corto plazo pueden parecer aleatorios y especulativos, en realidad tienen un fundamento empresarial. Además, en la cadena de valor, los inversores somos los “jefes" a quienes los directivos deben rendir cuentas. Nuestro papel consiste en participar en la visión estratégica y delegar en lo operativo, lo que, a efectos prácticos, sería ser el jefe de mi padre, gerente de varias empresas de ladrillos y arcilla en la Comunidad Valenciana.
Gamma Global. "El objetivo es superar la inflación en al menos 300 puntos básicos y lo hemos logrado con creces desde el principio, evitando, entre otras cosas, las fuertes caídas de 2022"
-En contra de lo que suele ocurrir, su padre dejó de invertir en ladrillo, literalmente, y optó por hacerlo en los mercados financieros. Fue casi, casi un visionario teniendo en cuenta lo que ocurrió en 2008, ¿no?
Desde luego, fue un cambio de 180 grados que salvó el negocio, ya que la crisis eliminó a la mayoría de los competidores. Hasta ese momento, habían invertido con agresividad y ampliado su capacidad, pero supieron interpretar muy bien los datos clave que indicaban el fin de la fiesta y ,sobre todo, lograron mantenerse al margen del FOMO (“fear of missing out”, miedo a quedarse fuera), porque la crisis tardó en manifestarse. Quizá esto sea lo más importante, y también se aplica a los mercados. La bolsa prueba día a día tu convicción, especialmente en nuestra filosofía de inversión en valor, donde, por lo general, actuamos en contra de la tendencia comprando lo que está barato pero no de moda. Si no has hecho los deberes, corres el riesgo de tomar malas decisiones antes de que el mercado te confirme la razón. Siempre recuerdo las palabras de Álvaro Guzmán: la inversión en valor es estar casi todo el tiempo con cara de tonto y tener la razón de golpe.
-Porque Gabriel Castro dice que la renta variable es el lugar donde hay que estar para maximizar los ahorros. Esto, en España, cuesta que se entienda frente a lo que ocurre en el resto de Europa, ¿no le parece?
Más que en Europa, donde realmente se entiende es en EE.UU. La cultura financiera, junto con una mayor tolerancia a la volatilidad y menor miedo al riesgo, hace que alrededor del 55% de las familias estadounidenses inviertan en bolsa, en comparación con solo el 12% en España. Esto genera una brecha que se amplía con el tiempo: las familias americanas acumulan riqueza, mientras que las españolas mantienen sus ahorros en el banco sin rentabilizarlos y perdiendo poder adquisitivo debido a la inflación o, en el mejor de los casos, invirtiéndolos en vivienda. Aunque hay años difíciles, la historia de décadas muestra que la bolsa es la mejor opción para incrementar el patrimonio a largo plazo. De hecho, actualmente, es esencial para garantizar la jubilación, ya que, lamentablemente, las pensiones no serán suficientes para todos. Sin embargo, soy optimista sobre el futuro. La creciente presencia de las redes sociales y las regulaciones europeas están fomentando la inversión. Desde Europa, están surgiendo leyes con este objetivo, y es solo cuestión de tiempo que se apliquen en España.
Factores como la incertidumbre geopolítica, la elevada deuda de los países y el avance de la Inteligencia Artificial aumentan la volatilidad de los mercados. Sin embargo, curiosamente, estos momentos son cuando encontramos más oportunidades
-Usted hace lo que hace por el tesón que le puso en su día, y le sigue poniendo, porque iba para ingeniero industrial…
Casualidades de la vida. Entré en Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Valencia y, a los pocos meses, supe que no era mi lugar. Lo que inicialmente parecía un año perdido y un gran fracaso según la mentalidad española, terminó siendo la mejor decisión porque descubrí los mercados financieros. En ese momento, las empresas de mi familia no estaban invirtiendo en sus negocios debido a su visión negativa de la situación. Como resultado, se creó un excedente de capital que debía ser invertido, por lo que me empezó a interesar la bolsa. Cuando doy charlas en las universidades, siempre destaco la importancia de hacer networking, de comenzar a trabajar o de desarrollar ideas y negocios con compañeros, aunque esto signifique no ser tan destacado académicamente. En otras partes del mundo, al terminar el instituto, se tiene un año para encontrarse a sí mismos y decidir qué hacer después; en España, estamos bajo la presión de seguir la corriente sin reflexionar ni pensar en dónde podemos aportar valor realmente.
-Y ahora lleva dos fondos en Singular Bank. Uno de ellos es fundamentalmente renta fija, según tengo entendido, y el otro, renta variable. Además, le están dando muchas alegrías. ¿Se los presenta a nuestros lectores?
Los dos fondos los gestiono con el equipo formado por José Ramón Boluda y Sara. Sigma Internacional es un fondo de renta variable que sigue una filosofía de inversión en valor. Desde su inicio en abril de 2021, hemos prácticamente duplicado su valor, logrando un rendimiento anualizado del 15%, muy por encima de los índices de referencia. Invertimos con sentido común, evitando las modas, y analizamos las empresas como si fueran nuestras, considerando su posicionamiento, clientes, proveedores, amenazas, oportunidades... Sin embargo, somos muy conscientes de que el precio es clave para la rentabilidad futura y somos estrictos en este aspecto. Además, buscamos catalizadores y utilizamos la venta de opciones para aumentar la rentabilidad.
Empresas chinas están comenzando a establecer fábricas en Europa y quienes sepan adaptarse podrán obtener buenos rendimientos
Por otro lado, como la renta variable no es adecuada para todos, dependiendo del comportamiento o la edad, y dado que no todos toleran la volatilidad, hemos creado Gamma Global. En este fondo, analizamos las inversiones de manera similar a Sigma Internacional, pero en lugar de invertir en acciones, tomamos posiciones en la deuda de las empresas. Es decir, actuamos como su banco, prestándoles dinero bajo criterios muy estrictos. Este fondo ha logrado una rentabilidad anual del 6.5%, sin pérdidas en ningún año, y presenta una volatilidad y una caída máxima (drawdown) muy reducidas. El objetivo es superar la inflación en al menos 300 puntos básicos sin causar molestias, y esto lo hemos logrado con creces desde el principio, evitando, entre otras cosas, las fuertes caídas de 2022.
-Asegura que las volatilidades que hay que aceptar para generar esos rendimientos no son para todos los públicos. Es decir que, actualmente el mercado, tal y como están las cosas, no es apto para cardiacos, ¿no le parece?
Desde luego, en los últimos años, hemos visto muchas más caídas de lo habitual. Las valoraciones de los mercados son altas desde una perspectiva histórica, y factores como la incertidumbre geopolítica, la elevada deuda de los países y el avance de la Inteligencia Artificial aumentan la volatilidad de los mercados. Sin embargo, curiosamente, estos momentos son cuando encontramos más oportunidades, posiblemente porque estamos invirtiendo en áreas que otros no consideran, y empezamos a notar que algunos inversores se dan cuenta de que los mercados están exigentes y siguen el camino que ya recorrimos: invirtiendo en nuestras empresas de calidad, aunque no tan conocidas por ser pequeñas y medianas. Como prueba, el espectacular comienzo de año, con una subida de casi un 7% frente a un mercado prácticamente plano.
-¿Qué es lo que más le preocupa en estos momentos, como profesional de los mercados financieros: la situación geopolítica, la deuda (prácticamente global), Trump y su política, qué Europa no encuentre su sitio…
La realidad es que, al reflexionar, siempre hay algo que te lleva a posponer la inversión. Son pocos los momentos en que no exista algún factor que motive esa demora, pero si miramos hacia atrás en unos años, probablemente nos arrepentiremos de no haber invertido.
Cuando las perspectivas de crecimiento empeoran y los precios de mercado son muy elevados, no hay bote salvavidas
Aunque enfrentamos problemas estructurales complejos, como la elevada deuda de los países o el rumbo de Europa, siempre hay oportunidades de inversión a buen precio con fundamentales sólidos. Actualmente, estamos encontrando muchas ideas que creemos pueden duplicar su valor en los próximos cinco años.
-¿Le inquieta que Europa, por ejemplo, se esté convirtiendo en el destino preferido de los productos chinos?
No particularmente. Existen amenazas, pero también oportunidades para aquellas empresas que aprendan a adaptarse. Por ejemplo, en Europa, la automoción es un sector clave y es evidente que la industria europea se ha quedado atrás, mientras que las empresas chinas han avanzado en tecnología en el segmento eléctrico y, a diferencia del pasado, han logrado construir marcas atractivas no solo por ser más baratas. Estas empresas están comenzando a establecer fábricas en Europa y quienes sepan adaptarse podrán obtener buenos rendimientos. Dicho esto, nosotros tenemos empresas chinas en nuestra cartera y somos muy activos con ellas. En los últimos dos años, hemos viajado a Asia una vez al año para visitar instalaciones y entrevistarnos con los equipos directivos.
-¿Qué es lo que no debemos perder de vista, la incertidumbre macroeconómica, las valoraciones exigentes y dudas sobre la capacidad de rentabilizar las fuertes inversiones en inteligencia artificial?
Posiblemente, la incertidumbre macroeconómica es lo que menos me preocupa. Sin embargo, las valoraciones elevadas y la dificultad para obtener beneficios de las grandes inversiones en inteligencia artificial pueden afectar significativamente al mercado. Dicho esto, no anticipo ningún impacto en nuestra cartera, ya que evitamos lo que está caro o donde no tengamos visibilidad.
Si la empresa tiene problemas durante la vida del bono, estamos más protegidos, sabiendo que hay un accionista mayoritario que hará todo lo posible por aportar nuevo capital y evitar la pérdida de la compañía
Estos días, estamos viendo cómo empresas que siempre se consideraron de calidad por tener un software diferencial y que cotizaban a múltiplos extraordinarios, están experimentando caídas del 50 y 60%, ya que la IA está revolucionando sus negocios. Cuando las perspectivas de crecimiento empeoran y sus precios de mercado son muy elevados, no hay bote salvavidas, o, como lo llamamos, un margen de seguridad. Por eso, evitamos este tipo de inversiones tan populares.
-Sé que todo este escenario complejo no influye directamente en su gestión porque compran deuda de empresas con duraciones cortas y sin rating. ¿Qué tienen de especial y por qué ha optado por esta estrategia?
Este es el nicho donde aportamos valor. En primer lugar, limitar nuestra exposición a duraciones cortas reduce la dependencia de las decisiones de los bancos centrales y de la inflación. Aunque esto puede parecer complejo sin conocimientos básicos de renta fija, intentaré explicarlo. Cuando se emite un bono, se fija el cupón y el vencimiento; sin embargo, si las condiciones macroeconómicas cambian, el precio del bono debe ajustarse para ofrecer la misma rentabilidad que un bono similar emitido en ese momento. Dado que el cupón y el vencimiento no cambian, el precio tiene que variar. Por ejemplo, el bono a 100 años de Austria cayó un 50%, aunque no aumentó el riesgo país, sino que subieron la inflación y los tipos de interés, obligando a ese bono a adaptarse a las nuevas condiciones del mercado. Nosotros evitamos la duración para protegernos de movimientos del mercado fuera de nuestro control.
Además, la mayoría de los bonos en los que invertimos no tienen calificación. Esto no significa que sean de mejor o peor calidad; simplemente, los bonos emitidos suelen ser inferiores a 500 millones. Aunque hay excepciones, este nivel suele hacer que a las empresas no les convenga pagar a una agencia de rating para obtener una calificación que los inversores usan para determinar la rentabilidad esperada. Al invertir en estos bonos, tenemos que realizar un trabajo extra, sin embargo, eliminamos mucha competencia y logramos una mayor rentabilidad sin asumir más riesgo.
Grifols. "La mayoría de las alegaciones de Gotham eran falsas, y las restantes eran medias verdades"
-¿Son ustedes entonces los que tienen que hacer el trabajo de Moody´s, por ejemplo…?
Así es. A diferencia de otros fondos que invierten basándose en la documentación de Moody’s y toman decisiones de compra o venta según su opinión, sin mucho contacto con los equipos directivos, nosotros realizamos nuestro propio análisis y formamos una opinión independiente sobre el riesgo y la rentabilidad. Además, esto nos permite mantener una relación cercana con las empresas, ofreciéndoles asesoramiento y orientación en decisiones clave como el tipo de interés, el tamaño de las emisiones o los covenants (las cláusulas que obligan al emisor a mantener ciertos ratios de apalancamiento o liquidez y que nos protegen de posibles problemas).
-Vamos a hablar del fondo Gamma Global, ¿en qué sectores operan principalmente?
Somos enfoque bottom-up, lo que significa que no invertimos simplemente en sectores que pensamos que serán mejores. Analizamos cada compañía en detalle y tomamos una decisión de inversión solo si cumple con nuestros criterios. En general, preferimos invertir en activos reales con un dueño, ya que nos ofrece un mayor margen de seguridad. Evidentemente, la tesis inicial es que la empresa repague la deuda con su generación de caja, pero en un escenario negativo donde entramos en un periodo recesivo disponemos de tres niveles de protección: la ampliación de capital, la venta de activos o la liquidación de la empresa.
Esto implica que, si la empresa tiene problemas durante la vida del bono, estamos más protegidos, sabiendo que hay un accionista mayoritario que hará todo lo posible por aportar nuevo capital y evitar la pérdida de la compañía. Cuando una empresa no paga su deuda, pasa a ser parte de los acreedores, y un dueño hará lo posible por mantener el control, especialmente si las dificultades son temporales.
Un requisito clave en nuestro proceso de inversión es el precio que pagamos y la claridad sobre los retornos futuros
La primera estrategia es el respaldo del accionista; si este no puede ofrecer garantías adicionales, la segunda opción es la venta de activos. Una empresa con activos reales por un valor superior a su deuda puede vender algunos de ellos para garantizar el pago. Finalmente, si las dos primeras defensas fallan, nos quedamos con la empresa y podemos decidir si liquidarla o invertir en ella para reposicionarla y generar mayores beneficios en el futuro.
-¿Qué les llevó a concentrarse en petróleo y gas, y en el transporte marítimo?
Aunque analizamos cada compañía individualmente sin importar su sector, en realidad, estamos más concentrados en estos sectores específicos que mencionas. Son industrias que suelen ser maltratadas y que han perdido acceso a financiación bancaria debido a criterios ESG poco razonables. Sin embargo, cumplen con nuestros requisitos de activos reales y propiedad. Suelen ser pequeñas y medianas empresas cuyas emisiones no tienen calificación y, por tanto, pasan desapercibidas para gran parte de la comunidad inversora, lo que nos permite obtener mayor rentabilidad sin aumentar el riesgo. Además, estas compañías comprenden sus dificultades para acceder a financiación y, en general, mantienen balances muy sanos, lo que incrementa nuestra margen de seguridad.
-Hablemos, si le parece, de Kinetics de la que he leído que, entre otras cosas, está desarrollando plataformas de centros de datos flotantes. La IA está en todas partes, ¿no?. Nadie escapa de la IA.
No exactamente. No tenemos exposición alguna a la IA en nuestras inversiones en deuda. Estaríamos invirtiendo en software o en activos intangibles, como los datos. Kinetics es una empresa que construye y opera FSRUs, un tipo de buque especializado que funciona como una terminal de regasificación flotante, transformando el GNL de nuevo en gas para inyectarlo en redes terrestres. Cumple todos los criterios mencionados anteriormente.
Al revisar la cartera actual, estoy bastante convencido de que seguiremos superando al mercado en los próximos cinco años
Cuenta con una familia respaldándola, que incluso suscribió personalmente el 25% del bono para ofrecer mayores garantías; además, tiene activos reales con un valor muy por encima de la deuda, como los FSRUs, y contratos a largo plazo que aseguran estabilidad y recurrencia en la generación de caja.
-Respecto a Sigma, una de las principales posiciones es Grifols. Lo habrán pasado fatal ¿no?
Ha habido momentos de estrés, pero conocíamos el valor de los activos y aprovechamos nuestro conocimiento para generar una excelente rentabilidad. Es importante señalar que, antes del ataque de Gotham, nuestra exposición era prácticamente residual y la fuerte caída nos brindó la oportunidad de construir la posición en torno a los 8€ por acción. Actualmente, creemos que el mercado sigue enfocado en el pasado y no ha considerado el cambio radical que ha experimentado la empresa. Grifols cuenta con un equipo directivo independiente de primer nivel, generando los mayores beneficios y flujos de caja, aunque cotiza a un múltiplo muy por debajo de su historia y comparación relativa. Consideramos que este año la acción podría reaccionar muy positivamente ante la reducción y refinanciación de la deuda, así como ante la recompra de los centros de plasma compartidos con su mayor accionista.
-¿Qué les llevó a confiar en esta compañía, cuya gestión y reputación ha estado en entredicho especialmente tras el ataque de Gotham?
El negocio de Grifols y su posición oligopolista han sido factores clave para mantener a la empresa como una de las líderes en España durante mucho tiempo, a pesar de una gestión deficiente. Dicho esto, la mayoría de las alegaciones de Gotham eran falsas, y las restantes eran medias verdades. Sin embargo, este incidente ha tenido un impacto muy positivo en la compañía, ya que la ha obligado a realizar cambios que, en otro escenario, probablemente no habrían ocurrido. La profesionalización del negocio es evidente desde la llegada del nuevo equipo directivo y creemos que la empresa tiene un valor aproximado de unos 20€ por acción, lo que ofrece un potencial de revalorización muy atractivo.
Iniciamos la compra de Zegona en diciembre de 2024 a 319 peniques por acción. Actualmente cotiza a 1690 y sigue siendo una de las posiciones más importantes del fondo
-La primera posición es Zegona conocida por la compra de Vodafone España que, a su vez, y si no me equivoco, podría haber vendido a Telefónica. ¿Qué les gusta de esta compañía?
Iniciamos la compra de Zegona en diciembre de 2024 a 319 peniques por acción. Actualmente cotiza a 1690 y sigue siendo una de las posiciones más importantes del fondo, algo inusual tras una apreciación tan rápida y significativa. La tesis de inversión se puede dividir en dos fases: la primera, basada en una ingeniería financiera, en la que el equipo de Zegona tuvo que reestructurar la compañía y vender algunos activos para pagar en forma de dividendos la deuda preferente con Vodafone, lo que redujo en un 70% las acciones en circulación. Esto fue lo más complejo y ya se ha llevado a cabo, con la consiguiente subida en el precio de la acción. La segunda fase consiste en valorar el negocio de Vodafone España, y actualmente están en marcha esas iniciativas. La compañía sigue siendo infravalorada en comparación con sus competidores, cuando debería cotizar a un nivel muy similar, en base a sus fundamentales y la distribución a los accionistas. Se espera que la empresa implemente un dividendo recurrente este año, lo cual ayudará a cerrar la diferencia de valoración con sus comparables.
-Por cierto, ¿es posible la consolidación del sector en Europa tal y como están las cosas? Y, Telefónica ¿qué papel puede jugar? Mutra está convencido de que será un papel muy importante.
Esto es lo que sugiere la prensa y creo que tiene sentido. Es muy probable que las telecos se conviertan en activos estratégicos en cada país. La IA, la conducción autónoma y la robotización dependen de estos canales, y las empresas necesitan invertir para hacer realidad este futuro. No obstante, la fragmentación actual dificulta que estas compañías generen retornos suficientes para justificar dichas inversiones. La consolidación parece muy probable en los próximos años, y Telefónica, entre otras, probablemente jugará un papel importante. Sin embargo, en nuestra inversión en Zegona, no estamos valorando esto actualmente; si sucede, bien, y si no, también.
Estamos viendo cómo empresas que siempre se consideraron de calidad por tener un software diferencial y que cotizaban a múltiplos extraordinarios, están experimentando caídas del 50 y 60%, ya que la IA está revolucionando sus negocios
-Si no me equivoco no tienen ni bancos, ni defensa, ni tecnología….¿Es de los que piensa que los valores tecnológicos están caros y duda de los retornos?
Así es. Un requisito clave en nuestro proceso de inversión es el precio que pagamos y la claridad sobre los retornos futuros. Estas empresas están invirtiendo sumas enormes en una tecnología que, sin duda, será revolucionaria, aunque su monetización aún no está segura. Es similar al auge de internet: la llegada de internet fue claramente revolucionaria, pero muchas empresas que parecían líderes en ese momento quebraron, y las que sobrevivieron tardaron más de una década en recuperar los precios de 2000. Nosotros preferimos invertir en opciones más sencillas.
-Frase que he leído recientemente: “La inteligencia artificial transformará el mundo, pero arruinará a muchos inversores que no distinguen entre el cambio tecnológico y las expectativas de rentabilidad”. ¿Está de acuerdo?
Me parece muy coherente y está en línea con lo que sucedió en los años 2000. Quien no conoce la historia está condenado a repetirla.
-Por último, ¿batirán al mercado también en 2026?
Estoy muy seguro de que en Gamma Global (renta fija) alcanzaremos nuestro objetivo de rentabilidad y de control de la volatilidad, en línea con los casi cinco años que llevamos gestionando el fondo. Por otro lado, en Sigma Internacional (renta variable) resulta muy difícil predecir el comportamiento del fondo en un periodo tan corto. Hasta ahora, hemos empezado con una buena ventaja, pero no me atrevería a asegurar el resultado final sin haber jugado el partido. Dicho esto, al revisar la cartera actual, estoy bastante convencido de que seguiremos superando al mercado en los próximos cinco años.