José Creuheras lleva toda la vida en el Grupo Planeta, al que llegó en 1984, y trabajó estrechamente con el fundador de la editorial, José Manuel Lara Hernández con el entonces consejero delegado, Fernando Lara Bosch. En 2003, el presidente, José Manuel Lara Bosch, le nombró vicepresidente, cargo que ocupó hasta que fue nombrado presidente, en febrero de 2015, tras el fallecimiento de José Manuel. Pocos días después, fue nombrado presidente de Atresmedia, perteneciente al Grupo Planeta.
Creuheras no suele prodigarse mucho en los medios de comunicación, pero no dudó en atender la llamada de Hispanidad. “Déjame que también te felicite, Eulogio, por la iniciativa, porque buscar la conexión entre la actividad empresarial y el mundo cristiano, me parece que se ha hecho muy pocas veces y que es muy acertado”.
El presidente de la primera editorial de España y del primer canal de televisión asegura que “los valores cristianos encierran un gran secreto para que el mundo en que vivimos sea mejor”. Creuheras tiene claro que “todas las actividades empresariales no pueden tener sólo un éxito económico, no pueden buscar sólo un éxito económico, tienen que buscar también el éxito social, tienen que buscar el repercutir en la sociedad”.
La pregunta entonces es, ¿qué se necesita para influir en la sociedad? “Tener valores. Los valores son los que te hacen influir, no ganar mucho dinero, no tener mucho éxito. Para llegar a las personas tú tienes que tener valores y en ese sentido, los valores que debe inculcar un proyecto empresarial tienen la base también en el pensamiento cristiano, es decir, en el cristianismo”, afirmó.
Para terminar, Creuheras recordó el editorial que publicó el Wall Street Journal, el día de Nochebuena de 1949, el mismo año en el que se fundó el Grupo Planeta. Un editorial que, desde entonces, el WSJ publica todos los años y que termina con estas palabras: “Las viejas opresiones siguen entre nosotros, quizá con formas nuevas, pero con la misma esencia. El brazo de la ley sigue siendo largo, la autoridad del Estado sigue siendo poderoso, pero el mensaje de la libertad continúa escuchándose en el corazón de hombres y mujeres que no se someten a ningún poder terrenal. Manteneos firmes, por tanto, en la libertad con la que Cristo nos hizo libres y no os dejéis someter de nuevo al yugo de la esclavitud”.