Zapatero no es tonto. Es listo y siniestro. La gente le llama tonto porque confunde la estupidez con la ignorancia.

Es ignorante sí que es, un rato largo, pero de tonto no tiene un pelo. Por de pronto, su largueza se observa en la prioridad de objetivos. Para ser exactos, sólo tiene uno: mantenerse en el poder el mayor tiempo posible. Si Mariano Rajoy, de cuya listura más dudas, fuera el jefe de la oposición que debería ser, llevaría cinco años insistiendo en reformar la ley para poner límites al número de mandatos en el poder por parte de un inquilino de La Moncloa.

ZP es listo. Lo único que pueda sacarle de sus casillas es el menor atisbo de que alguien pudiera echarle de Moncloa. Eso le mataría, pobre chico. Por eso, además de listo, ZP es siniestro: por mantenerse en el poder mataría a quien se le pusiera por delante.

ZP es listo. Un tipo que tras lograr el apoyo del oligopolio de editores (no se engañen con lo de El País, puro fuego de artificio: Cebrián no tiene otra posibilidad que apoyar al PSOE o desaparecer y lo más probable es que coincidan ambas cosas). Entonces, con ese apoyo en ristre, y sólo Internet y parte de la prensa en contra -es decir, la opinión publicada, pongamos el 5% de los votos-, Zapatero ofrece un pacto al PP sobre educación, curiosamente a comienzos de curso y tras haber introducido el elemento de perversión progre de toda una generación en forma de educación para la Ciudadanía (EpC) y Ciencias del Mundo Contemporáneo (CMC) mucho peor la segunda que la primera-.

Y todo ello tras mentir dos semanas tras no iba subir los impuestos ay ahora sí, aunque de forma moderada y, algunos de ellos, que no sabemos cuáles. Incluso de forma transitoria-. Y todo ello el mismo día en que conocíamos que le número de trabajadores afectados por EREs se había multiplicado por 13. Díganme si no es listo este desastre con sonrisa.

Y sin ceder un punto en su ideología progre. Porque el tipo es listo y sabe que en España son miríadas los que votan, no a favor de sus principios, sino contra los principios ajenos. Por ejemplo, contra los curas. Aborto, homosexualidad, feminismo radical, eutanasia, utilización de embriones, cristofobia, secuestro de los hijos por parte del Estado, blasfemia recurrente, erradicación de cualquier vestigio de historia cristiana tarea bastante ardua, porque no España no es entendible sin la cruz- en todo esto, ZP no tiene límites. Muchos consideramos que este hombre va a dejar España que no la va a conocer ni la madre que la parió, pero ¿listo? ¡Diez sobre diez!

Eulogio López

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