Mientras, la renovación del Código unificado de Conthe sólo recomendará que los accionistas voten las retribuciones

 

Ni moverse. La reforma de la ley de sociedades anónimas ahora en tramitación no abordará, tal y como se había anunciado desde el Gobierno Zapatero, la regulación de los salarios de consejeros y directivos de grandes empresas, a pesar de que al ministro de trabajo, Celestino Corbacho, los sueldos de algunos ejecutivos bancarios le parezcan inmorales.

En paralelo, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), a través de su reforma del Código Unificado, conocido como Código Conthe, ha ratificado la recomendación europea, que sí aconseja que sean los accionistas quienes aprueben el salario de los administradores. 

Ahora bien, una recomendación europea y su plasmación a un Código de Buen Gobierno es eso: un consejo. Una ley, por contra, es coercitiva. Por tanto, nada va a cambiar. Por el momento, la única obligación de las empresas españolas consiste en reflejar las retribuciones, en bloque, de consejeros ejecutivos y consejeros no ejecutivos. Naturalmente, los directivos, que suelen cobrar más que los presidentes (Alfredo Sáenz cobra más que su jefe, Emilio Botín y Amancio Ortega gana como accionista mucho más que como ejecutivo) y en el más absoluto de los secretos.

Además, lo escandalosos ya no son los sueldos, sino los incentivos, las opciones sobre acciones, las pensiones y los blindajes.

Miriam Prat

miriam@hispanidad.com