Sustituiría a Oliart, cada vez más enfrentado a Miguel Ángel Sacaluga, el hombre de Rubalcaba

 

El problema es que le acepte el Partido Popular.

Nadie sabe por qué María Dolores de Cospedal convenció a Rajoy de que el ex ministro ucedero, Alberto Oliart, un hombre de PRISA, iba a ser un buen presidente de RTVE.

Patrono de la Fundación Ideas y miembro de la Ejecutiva del PSOE, Torres Mora es un joven radical, ponente de la Memoria Histórica o venganza colectiva. Recordemos que Torres Mora fue vendido como un hombre para la reconciliación por el hecho de que su tío abuelo, el seminarista Juan Duarte Martín, fue fusilado por milicianos por el grave delito ser católico (lo cuenta Jesús Bastante en su libro Mártires por su fe). Sin embargo, Torres Mora, jefe de gabinete de ZP, se ha mostrado como un auténtico revanchista en la Memoria Histórica y todo presagia un no del PP. Los marianistas, especialmente los que más arremeten contra la secretaria general -esto es, la portavoz parlamentaria Soraya Sáenz de Santamaría y el vicesecretario general Javier Arenas-. Y Arenas, en esto con razón, advierte que nunca RTVE había alcanzado tales cotas de manipulación progubernamental como en esta etapa de pacto, donde quien manda es el comisario Fran Llorente, director de informativos, para quien la gente de UGT no sirve: de Comisiones hacia la izquierda.

Ahora bien, la situación en RTVE es insostenible. En primer lugar por el enfrentamiento entre el presidente Oliart (conocido en el antiguo Ente como el Yayo) y el hombre de Rubalcaba, Miguel Ángel Sacaluga. En la última sesión, Sacaluga se despidió del ex ministro con un hasta el próximo Consejo, a lo que Oliart respondió: Eso ya lo veremos.

Y lo más importante: tras un ERE salvaje y la precarización del empleo, los gastos, encima continúan al alza. La situación exige un cambio, pero no el de Torres Mora.

Eulogio López

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