Lo contaba Carlos Espinosa de los Monteros (en la imagen), comisario mayor de la marca España, en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander: "Una encuesta realizada en ocho países europeos demuestra que los españoles nos consideramos los peores de todos, mientras franceses, británicos y alemanes se consideran a sí mismos los mejores de todos".

Y si tenemos tan baja autoestima, no es de extrañar que los demás nos perciban exactamente así: Cuando los perroflautas todavía habían dejado su aroma en la Puerta del Sol, y España estaba al borde del rescate, "una periodista de Bloomberg vino a Madrid para retrasmitir 'la caída de España'".

El español, encima, es cainita, vive en permanente guerra civil: "Está dispuesto a comprar un Audi un 30% más caro que un Skoda. Aunque el 90% de los elementos son comunes. Simplemente, porque considera que los alemanes hacen mejores coches que los checos. Esa es la marca de un país o, de lo general a lo particular, el objetivo de la marca España".

¿Quién es el país que tiene mejor imagen de sí mismo, o al menos de sus productos Responde Espinosa: "Alemania lidera la buena imagen de producto. El 'made in Germany' acredita calidad, tecnología, seguridad. Y eso se paga.

Por lo general, España es bien juzgada desde el exterior en los llamados valores cálidos y salimos mal en los valores fríos. Valores cálidos son los que se refieren al estilo de vida. Los extranjeros piensan que este es un país agradable, gente simpática, con buen clima. Pero en los valores fríos suspendemos: no somos serios en los negocios, no respetamos la ley y el orden, la administración no está al servicio de los administrados.

Sin embargo, de las 10 grandes obras de infraestructuras que se están haciendo en el mundo, siete las hacen empresas españolas: desde el Puente sobre el Bósforo al AVE entre Medina y La Meca.

Pero el problema siempre está dentro. Por ejemplo, no valoramos que somos un país solidario, en su historia y en el presente. Pocos países tienen una historia de solidaridad como la que tiene España. Sobre todo gracias a los curas y monjas españoles, a los misioneros, que han llevado la cultura y la civilización a donde no había llegado nadie.

Y si con un 27% de paro no estalla en revuelta social es gracias las redes de solidaridad, por ejemplo, Cáritas.

De los 57 millones de turistas, más del 85% regresan. En Noruega repite el 1%, pero tampoco valoramos eso. Lo valoran desde fuera.

Los extranjeros también valoran nuestra diversidad cultural, lingüística, zoológica. Pero aquí, esa diversidad sólo es motivo de enfrentamientos internos.

Vamos, que el problema está en casa, si ustedes me entienden.

Eulogio López

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