El Erasmus es un viaje que se montan los universitarios europeos. Si regresan con un idioma aprendido estupendo y, si no, se quedan un año fuera de casa, cuando no en el "orgasmus", que es como se conoce en la jerga juvenil. Esto es, oportunidad de ligue e iniciación sexual sin compromiso.

Y esto por la sencilla razón de que no existe coordinación entre las universidades y los modelos universitarios europeos, como para que el año fuera deje de ser un año perdido.

Pero es que, además, el Estado no es el financiador del Erasmus. Ya me dirán cómo puedo vivir, salvo que se trate de un jetas junta-becas-, de la asignación oficial del Erasmus. Quien paga los estudios al niño, sobre todo la estancia en el extranjero, es papá y mamá. Como decía un comisario europeo: el Erasmus está conformando Europa.... ¡y encima lo pagan los padres!

Por tanto, aunque es verdad que no se puede quitar una beca ya prometida -que es lo que se achaca a Wert (en la imagen)- lo cierto es que los que ya estaban cursando estudios fuera hubieran sobrevivido perfectamente aunque nuestro simpático ministro le hubiera retirado la asignación. Era el chocolate del loro.

Otra cosa es que la oposición se rasgue las vestiduras y pida la cabeza de Wert. Nada extraño: para eso está la oposición: para rasgarse las vestiduras y pedir cabezas.

Por lo demás, estupendo que todos los estudiantes hagan Erasmus. El problema es quién lo paga. Escuchar a los socialistas blasonar de enseñanza pública y pedir la dimisión de un ministro por recortar las becas... cuando cargan el peso del "derecho a la enseñanza pública" en las familias, resulta ligeramente irritante.

Eulogio López

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